Globalización en la Música.
Música Popular Católica
Tecnologías y Nuevos Escenarios
Por: c.s. Olga Cecilia Bustamante
Familia Musical CONTACTO
Medellín -Colombia.
ocba@epm.net.co
Los profundos cambios ocasionados por la globalización y los adelantos
tecnológicos e informáticos en las últimas décadas, han generado nuevos actores
musicales y nuevos escenarios creados por la evangelización musical popular.
Así, la música religiosa católica se llevó de los grandes templos y teatros a los
pequeños espacios hogareños, y a los lugares públicos de encuentro masivo. Y
pasó de un público reducido y privilegiado, al goce de una masa heterogénea que
no distingue clase, sexo y etnia.
Ya analizamos como desde el Concilio Vaticano II, la diversidad de géneros
propios de cada país amplió el espectro musical religioso católico, con aires que
identificaron cada cultura concreta. Sin embargo, el fenómeno de la cultura
mediatizada por la radio, el cine, la televisión, la Internet y otros canales de
comunicación, ha influido en las tendencias rítmico musicales que siguen los
artistas, productores, distribuidores y especialmente el público de música religiosa.
Las baladas, el rock, el pop y sus variaciones, son los ritmos impuestos por los
medios dentro del mercado religioso actual.
En este sentido, la música católica no se ha aislado de la cultura a la cual
pertenece. Hoy, la cultura de masas atraviesa todas las creencias, prácticas y
producciones simbólicas de la sociedad. Los medios de comunicación, ejes
centrales de dicha cultura, influyen de una u otra forma, en la percepción religiosa
de los cristianos católicos y se constituyen en herramientas para acercar a Dios a
la subjetividad y cotidianeidad de los creyentes. Se puede afirmar que los mass
media construyen y redefinen la musica católica para la liturgia y fuera de ella.
En el ámbito cultural masivo los mass media legitiman la información musical
religiosa popular, porque imponen artistas, posicionan productos musicales
religiosos, ofrecen modelos de vida y sostienen la imagen de un cantante; Y
aunque los evangelizadores musicales no buscan con su trabajo la gloria personal
sino la Gloria de Dios, los medios de comunicación le otorgan a cada uno de ellos
un liderazgo espiritual en la mente de los creyentes católicos.
Al respecto, “el padre Marcelo Rossi del Brasil reconoce que buena parte de su
secreto para atraer multitudes está en los medios de comunicación: vivimos en un
mundo globalizado”1.
Los actos religiosos de hoy se pueden asociar con el fenómeno de masas, con
los grupos humanos de mucho afecto y calor. Grandes espectáculos y megaconciertos
religiosos donde los creyentes se integran para expresar su fe a Dios.
Recordemos, que el padre Rossi y nueve sacerdotes en concierto, congregaron en
el Estadio Maracaná 140.000 fieles de la Iglesia Católica, mediante una misa que
se celebró con motivo de la fiesta de la Santa Patrona del Brasil - Nuestra Señora
de Aparecida -, el 12 de octubre de 1999.
En los conciertos de música católica se combinan diferentes elementos teatrales,
pantallas gigantes, danzas, luces, humo, grandes escenografías, con la oración
hablada y cantada, para obedecer a la tendencia de la música-espectáculo
impuesta por los mass media.
A lo anterior se le agrega que la difusión de la música popular religiosa por parte
de los medios, se ha encargado de ubicar algunos temas como verdaderos éxitos,
hasta el punto de llegar a vender millonarias copias en disco compacto o casetes.
1 El Colombiano. Miércoles octubre 13 de 1999. Página 2A.
Es decir, sin los medios de comunicación sería imposible insertar a los
consumidores dentro de una red mundial de mercadeo musical.
En ciertos casos, se han alcanzado los primeros lugares en las listas de la radio
comercial, por encima de consagrados artistas nacionales e internacionales de
pop, rock, raggae o tecno profano.
Por ejemplo, el retorno espiritual a fin de milenio suscitó un interés hacia el canto
gregoriano. Los monjes del monasterio de Santo Domingo de Silos (Burgos)
registraron la monodia cristiana en un compacto que se convirtió en éxito rotundo
entre los jóvenes del mundo occidental, en 1996. Este hecho, llamó la atención de
las casas discográficas multinacionales, para un canto que sólo era escuchado
por las comunidades eclesiales y los melómanos en general.
Dos años más tarde, el sacerdote Marcelo Rossi lanzó su primera producción
llamada Música para alabar al Señor, grabada en octubre de 1998, de “la cual
vendió 3.3 millones de copias en un año, en Brasil2.
Otro hecho trascendental para la Iglesia Católica y ejemplo de una nueva
evangelización para la cultura contemporánea que vivimos, fue la primera
grabación musical que personificó la voz hablada y cantada de Su Santidad Juan
Pablo II, titulada Abba Pater. Esta producción se difundió por todo el mundo como
instrumento de evangelización, con motivo del Jubileo del año 2000,
convirtiéndose en un fenómeno religioso y cultural masivo.
Por consiguiente, la música religiosa católica ha sido sometida a los valores que
dinamizan el mercado y los espectáculos producidos por un mundo globalizado.
La forma de los productos musicales religiosos católicos se asemeja cada día
más, en cuanto a portadas, labels y sonido a la música profana o protestante. Ya
se tienen en cuenta todos los conceptos empresariales y administrativos para
2 El Colombiano. Miércoles octubre 13 de 1999. Página 2ª.
hacer de la música religiosa católica un negocio musical. La promoción, la
distribución, las ventas masivas de los productos y las giras artísticas
evangelizadoras ya forman parte cotidiana de las agendas de los artistas de
música católica.
En este marco, las productoras de música popular católica también se han
incrementado a fines del siglo XX y principios del XXI. En unos años no será raro
observar como se consolidan grandes compañías multinacionales católicas de
laicos que difundan los productos y servicios en serie para millones de
consumidores católicos, con el fin de ser distribuidos y comercializados en todo el
mundo dentro de una industria musical religiosa.
En este orden de ideas, los medios de comunicación, la globalización y el auge del
estilo popular, cambiaron las prácticas religiosas y la función de la música católica
en la vida cotidiana. No obstante, nada de toda esta industria fonográfica religiosa
tiene sentido sin que cada artista o empresa católica musical conjugue el arte y los
conceptos empresariales que surgen de un mundo globalizado, con un testimonio
de vida cristiana que proclame los valores del Evangelio.
En la parte financiera, la música religiosa católica no es un trampolín de la fama o
de lucro personal. Los fines económicos percibidos por las ventas de los discos
citados, se han revertido en nobles causas a favor de la evangelización, la paz y la
justicia social de los más pobres y débiles.
Hoy se han creado nuevos actores de participación, nuevos escenarios, nuevos
sonidos, ritmos y formas externas que han hecho de la música católica un negocio
musical. Un negocio, que si se queda sin el espíritu de Dios sería como un cuerpo
sin vida, trayendo consigo nuevas frustraciones, vanidades y malentendidos para
aquellos artistas que no han comprendido que el único negocio que nos debe
interesar “es el de salvar almas”, como decía San Alfonso M. de Ligoria.
