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19 Julio 2005

Globalización en la Arquitectura

Editorial SigloNuevo
Si vamos a lograr una globalización de rostro humano, entonces debemos alzar nuestras voces. No podemos, ni debemos, quedarnos al margen.
Joseph E. Stiglitz. Premio Nobel de Economía 2001

Arquitectura Global
Los países considerados como potencias mundiales, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio, encargados de alguna forma del orden y el rumbo del capitalismo, visualizan la necesidad de construir una magna obra llamada Aldea Global, en la que todos los países del mundo sean los habitantes permanentes, aportando lo que sus tierras y sus pobladores producen, y en la que también, a través del intercambio mundial, se puedan adquirir los bienes, servicios y materias primas que se requieran para su sostenimiento.
Para que esta estructura arquitectónica se sostenga firme, sin que sufra ningún colapso, es imprescindible tomar en cuenta que su equilibrio y el motivo de su acción es el ser humano. Este fenómeno de la globalización, primordialmente económico, está estructurado por las inteligencias audaces de personas y para el desarrollo de otras, también. Los actores dinámicos en esta obra, son hombres y mujeres, quienes están construyendo y sosteniendo este gran mercado. Son la circulación de mercancías y el trabajo productivo, sus actividades, y en el camino se acuñan términos como: valor, plusvalía, ganancias y riquezas, que representan las metas esperadas de este proceso.
Parece que en este momento, la globalización no logra aún la interdependencia de las naciones, sino que se percibe un aumento de la dependencia de algunas de ellas, y que las ganancias esperadas aún no llegan a todos los países. Y es que, teniendo fija la mirada en lo económico, no se aprecia el potencial que se tiene en lo social, en lo cultural y en lo humano. Dentro de este ámbito de las economías mundiales, de los negocios entre países, del mundo de las transacciones y las magnoeconomías, se pierde de vista que al final de cuentas, son los individuos –que están en el extremo de la cadena-, los que viven sus beneficios y sufren sus consecuencias.
Conocer de globalización es saber de la importancia de la técnica y la tecnología; que los avances de la Ciencia permiten acumular los capitales; y que la información y la comunicación se constituyen en las redes sustentantes de la globalización. También se comprende, que para constituir parte de esta gran estructura arquitectónica global, es un imperativo que las personas desarrollen habilidades, capacidades y conocimientos indispensables y necesarios, que les garanticen el éxito en este mundo capitalista.
Siendo así, la globalización debe tender hacia el desarrollo de las naciones, es cierto, pero también del individuo. Desarrollo entendido como mejoría, transformación, independencia, soberanía, avance, como “una actividad humana, por el hombre, con el hombre y para el hombre. Proceso integral que tiene dimensiones económicas, políticas, culturales, morales, estratégicas, de defensa y seguridad para los países del mundo”, como lo señala Filiberto Estrada Nápoles, en su trabajo Subdesarrollo, globalización neoliberal y trasnacionalización. Por esta razón, el sentido de globalización debe comprender todos los aspectos que requiere el desarrollo del ser humano, individual y socialmente hablando. En la globalización, no son importantes solamente el dinero, la ganancia, la plusvalía, la riqueza, lo material. Son elementos prioritarios la salud –biológica, social y mental-, el sentido de pertenencia y de identidad cultural que se enriquece en el contacto con otras culturas, la satisfacción de las necesidades básicas como el alimento, la protección y la seguridad, el fortalecimiento de la solidaridad, y de valores como la libertad, la honestidad y la belleza. Y para ello, el respeto al entorno natural, a la Naturaleza, dará el sustento necesario para una mejor vida humana y plena. Se está levantando la arquitectura global. Y en ella, las mujeres y los hombres del mundo deben ser pilares íntegros, de una sola pieza, fortalecida por los valores humanos más prominentes, por una visión clara de su identidad nacional y de su participación en este juego mundial, conservando su libre albedrío y su inteligencia racional. De lo contrario, no se podrá lograr el objetivo de la globalización: buscar el desarrollo armónico del
mundo.

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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Vicente Torres

Vicente Torres dijo

Al final a la humanidad no le quedará más remedio que actuar de ese modo, pero mientras llega ese momento, todo es egoísmo (egoísmo racional, se han atrevido a decir algunos), fanatismo y otros ismos igualmente peligrosos.
Saludos

19 Julio 2005 | 09:25

Miguel Angel

Miguel Angel dijo

Comparto con gran interes tus puntos de vista, y la manera en que trastocas de una manera tan profecional la problematica que representa la sociedad y la carente desigualdad social manifestada cotidianamente siendo fundamental la mujer para el desarrollo social y humano y por otra parte el valor fisico, palpable, ese valor que releva dolorosamente al valor social, al humano, y que trastoca distingue y separa valores etnicos subyugando la sociedad carente ideas y soluciones propositivas que permitan la igualdad social inmersas en lo global.

Saludos espero compartir ideas via email.

20 Julio 2005 | 12:43

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