Comunicación Temas, artículos, análisis y demás . 2005-07-23T00:46:00+00:00
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Viajes the-shaker: that blog/flickr/multimedia-aggregator kind of thing Comunicación http://s3.amazonaws.com/lcp/beli/myfiles/lapiz65x65.jpg http://beli.lacoctelera.net/post/2005/07/23/noticias-relativas-a noticias relativas a... 2005-07-23T00:46:00+00:00 2007-11-06T06:38:17+00:00 <script language='JavaScript' src='http://graficos.dicelared.com/feed?id=2147&w=75&h=50&b=FF00FF&l=5&s=20&f=12&rand=1363001703'></script> Comunicación http://s3.amazonaws.com/lcp/beli/myfiles/lapiz65x65.jpg http://beli.lacoctelera.net/post/2005/07/22/ultimas-noticias Últimas Noticias... 2005-07-22T23:48:23+00:00 2007-11-06T06:38:17+00:00 <script language='JavaScript' src='http://graficos.dicelared.com/text?id=988&b=0f58aa&w=132&h=130'></script> Comunicación http://s3.amazonaws.com/lcp/beli/myfiles/lapiz65x65.jpg http://beli.lacoctelera.net/post/2005/07/19/globalizacion-y-educacion Globalización y Educación. 2005-07-19T23:55:16+00:00 2007-11-06T06:38:11+00:00 <p>DEL INTERIOR A LOS BRAZOS ABIERTOS<br /> Cuando, en lo más recóndito de mis ausencias, en el diálogo íntimo del yo, ahí, en el silencio absoluto de mis oraciones; puedo sentir el abstracto de la universalidad y al mismo tiempo, el poder ejercer el sentido de la unicidad.</p> <p>Son impávidos momentos de racionalidad y derivados de ellos, una sola realidad. Con el mundo, con sus formas, leyendas y lenguaje y así, me inserto poco a poco en la gran burbuja llamada globalidad.</p> <p>Desde mi encuentro conmigo, accedo sin dilucidarlo demasiado, en el proceso lento, no efímero, de homogeneización; trasciendo y transmuto, esencias, ideas, creencias y métodos que se dispersan por todo mi entorno local y crecen y se eco transportan como las ondas en el río, que la piedra lanzada desde el aire al caer, genera.</p> <p>En ello, entiendo el riesgo de ínter depender, paulatinamente, de la micro unidad que representa mi entorno, al espacio cada vez más grande de la Identidad mundial global. </p> <p>Del pertenecer a un conglomerado que me ubique en tiempo y espacio y que acorde, trascienda de lo conceptual a lo cognitivo y de ello, a la sublimación mental, Está el riesgo.</p> <p>Paralelamente surgen las constantes de ¿cómo abstraer tanta sinergia y no ser lanzados en la vorágine de lo masivo?, ¿no desvirtuar aquello que nos permite adaptar y no ser blandidos en esta interconectividad?, ¿cómo derivar en una formación global del sentido del mundo, desde lo que se puede y lo que se quiere, sin que exista una confrontación en ello?</p> <p>Lo paradigmático me intenta definir, pero en la búsqueda de la pertenencia, se sabe desde lo básico, que no hay globalidad posible sin una definitoria de localidad; que lo que hoy “exporto” al mundo desde mis propios nichos, es aquello que se traspola a un todo y determina lo social, cultural y por supuesto, económico.</p> <p>Ante ello, no será menester propio, el intentar dilucidar lo que la globalidad implica en los macro entornos preexistentes, sino desde esta tribuna muy rupestre y en la plataforma de la educación, considero, insisto y retomo, puede ser el abanico de opciones que permitan un entendimiento inteligente, propositivo y transformador de la vinculación entre lo diverso a lo igualitario sin denostarse, desde el conocimiento aplicado, en un marco simbiótico, mesurado y culturalmente emprendido y aprehendido.</p> <p>APRENDER A VER Y ENTENDER<br /> Los procesos de globalización exponen de manera cruenta los diferendos de los cuales el ser humano como tal, es capaz de gestar en aras de la modernidad, misma que implica desarrollo tecnológico y científico, y la posibilidad de obtener el poder, que en la toma de decisiones afectan a un conglomerado. Ello, en un común entendido de identidad, significa progreso y obtención “legal” de derechos.</p> <p>Las enormes diferencias entre conceptos de justicia y su nula jurisprudencia, trastocan el ideal de emancipación de cualquier pueblo que aspire a ser libre, soberano y recto.</p> <p>Somos nosotros mismos a través de nuestras pequeñas células de influencia, que sin medida ni razón, fortalecemos las divergencias, por una parte, aceptando el masivo cultural de influencia a través de fenómenos como el consumismo, sin analizar ni evidenciar los beneficios o perjuicios que tal hábito genera. </p> <p>La racionalidad dispuesta en el mundo para todos, es sin duda, un concepto denominado moderno de la sociedad actual, en la cual, la dominación se da precisamente desde las esferas del conocimiento, su producción y potestad, efectúan las transformaciones culturales que determinan a éstas y las homogeneizan o las dividen hasta el punto de la sangre.</p> <p>Por otra parte, la Identidad referida a determinadas pautas, masivas y geográficamente imperceptibles, concatenadas con el hilo perfecto del lenguaje, estructura en formas absolutas e imperialistas los modos de ser, estar y gastar, más adecuados para el mundo, dejando fuera toda propuesta diferente de ser humano.</p> <p>En estas tres esferas, podemos entender el status de la globalidad y cómo, desde las propias, se pueden establecer las transformaciones no para superponer, sino para concatenar armónicamente la diversidad y la alternancia.</p> <p>La asunción de lo global, no sólo nos permite traspasar fronteras y tratar de entender los conceptos que definen a otros grupos sociales, además, permite la maravillosa oportunidad de transmitir ideas que derivan en otras personas como entidades emotivas, racionales y reales que despliegan otros tantos, conocimientos inéditos hasta que se comparten.</p> <p>La forja de “mentalidades” cimienta entonces, todos aquellos conceptos que determinan a culturas enteras, lo que entendemos como nuestro mundo.</p> <p>Esta unidad de valores y entendidos nos conduce irremisiblemente a revaluar aquellos conceptos de lo homogéneo para empezar a conceptualizar a su vez, lo que debemos entender por “bien homogéneo” y “mal homogéneo”.</p> <p>Buscar procesos de equidad que fortalezcan lo igualitario para un beneficio colectivo sin que ello represente una obstrucción y detrimento al crecimiento cultural regional. Es decir, reconstruir los sistemas culturales para determinar conforme a derecho lo válido de lo ilegal, lo democrático de lo ético.</p> <p>Así, podemos comenzar a proponer situaciones que, el ser como tal, asuma desde su pronta comprensión de estar inserto en un estrato compartido.</p> <p>EDUCACAR ES FORMAR<br /> Los cimientos de toda cultura o sistema, se reproduce incansablemente a partir de la constante escuela-familia-sociedad; en esta trinidad cultural, los individuos asumimos roles, aspiraciones y métodos para llegar a lo perfectible desde la cosmovisión “sugerida” a priori por otras grandes culturas dominantes poseedoras del poder, por supuesto, económico y por ende, social.</p> <p>O tal vez, primero es lo social lo que busca los cambios y de ello se derivan las consecuentes formas de hacer economía y entonces, por ende, de dominación.</p> <p>Pero de manera alterna y un tanto sesgada a las divagaciones conceptuales que me acechan, considero que el aspecto cultural de las sociedad, que en un sentido estricto va ligado a la producción de formas culturales, es en ésta misma, en la que se reproducen en sí otras tantas formas, estableciéndose como un ente independiente de influencia a la sociedad misma que la gesta y a los poderes a los que se sujeta.</p> <p>Por ello, en esta convergencia de trasformaciones, podemos hablar de procesos que, aunque están dados de modo intrínseco, existe la posibilidad de establecer otros, inmersos en el mismo entramado cultural.</p> <p>La educación es uno de tantos procesos que se auto generan ante la ingente necesidad de saber y por la obtención de conocimiento por sí mismo, que rebasa a esta propia necesidad.</p> <p>Es a partir de este nicho formador que nos podemos apropiar de la libertad que implica la toma de decisiones que inciden en un grupo determinado.</p> <p>El fenómeno de la globalización ya está dado como tal desde tiempos remotos y desde perspectivas ampliamente conocidas, ahora, es prácticamente imposible poder encontrar algo “nuevo” más allá de los confines del pacífico de China, con el pacífico de Canadá y no saber los modos de vida de comunidades del Polo sur o Groenlandia.</p> <p>Ante tal situación, la globalización no es “algo” fuera de nuestro cotidiano, es lo cotidiano mismo, con perspectivas y variantes culturales, con métodos económicos dominantes y sin concomitancia geográfica.</p> <p>La libertad es entonces un concepto virtual ejercido por aquellos que, concientemente, elaboran análisis de percepción del mundo que les rodea y deciden convivir con el conocimiento obtenido como modelo de producción.</p> <p>PROPUESTA<br /> Así, para ejercer esta libertad, la educación puede establecer plataformas para comprender la vinculación con la “globalización”, que debe ser tarea principal de sociedades en vías de desarrollo que corren el riesgo de ser sometidas ideológicamente, y subvencionar las estructuras culturales que conllevan la misma suerte, de ser extinguidas por aquellas dominantes.</p> <p>I) Desde los programas en educación pública gestados por los gobiernos, hacia una meta que genere redes de conocimiento por niveles.</p> <p>Ello implica comprometerse a establecer el entendimiento de la riqueza cultural heredada desde edades tempranas, para fomentar conciencia y respeto por el origen para comprender la diversidad.</p> <p>II) Asimismo, enseñar a aprender las formas de analizar el mundo moderno, desde las diferentes formas de manifestarse por las culturas como la religión, su medio ambiente, economía y lenguaje.</p> <p>III) Trascender por los niveles escolares, con la certeza de saber distinguir entre acciones globales y referentes locales, respeto por lo diverso y al mismo tiempo, capacitados para ser un ciudadano cosmopolita.</p> <p>Las estrategias emprendidas por los gobiernos son sin duda, las principales acciones para establecer sociedades maduras con competencias a nivel mundial. Es desde la tribuna oficial que se debe perseguir objetivos de vinculación armónica, con fenómenos en los que indefectiblemente circulan y afectan a un conglomerado.</p> <p>Las aulas, en el espacio académico, son la plataforma ideal para no sólo sentar bases de cambio cultural, sino para trascender al desarrollo por los puntos que ponen en movimiento equitativo, a una nación con respecto de otra.</p> <p>CONCLUSIóN<br /> En la medida que fortalezcamos la enseñanza del Ser, su interrelación con el mundo y sus formas, a entender cómo se originan los procesos de planificación de oportunidades, sustentabilidad del medio ambiente, podremos, entendido lo anterior y en un marco real y conciente de estar generando conocimiento, aspirar a que éste mismo se aplique como elemento fundamental para la incidencia volitiva de avance social.</p> <p>La pobreza, (extrema o no) las enfermedades endémicas, las diferencias abismales de acceso a servicios básicos pero fundamentales, el analfabetismo (real y funcional), ecosistemas dañados e inaccesibilidad a infraestructura digna; deben ser erradicadas a partir, precisamente de la visión y función global, de la homogeneidad de criterios para efectuar y aplicar concretamente lo necesario en virtud del sentido de globalidad, por el aporte y compartimiento de información.</p> <p>En ello deben radicar los constructos filosóficos que le den sustento a la convivencia comunitaria, masiva y lograr a través del conocimiento aplicado la posibilidad de ejercer una libertad de enfoque en el desarrollo armónico de las personas.</p> <p>La educación es hoy, uno de los nichos transformadores de conglomerados, que gestan cambios profundos en las sociedades a través de su vinculación con la cosmovisión propia en interrelación sana con la diversidad cultural.</p> <p>La ínter subjetividad en los humanos es aquella herramienta que nos dispondrá en el tablero de la globalización, la que junto con el poder de la información, dará a los sujetos desde su localidad, emplear la libertad que otorga el conocimiento y, así incidir plena y enfáticamente en lo que se le pide al sector que gesta y ejerce las políticas económicas y sociales, para lograr el equilibrio permanente entre ser parte de una totalidad con respeto por la idiosincrasia concreta y particular de la misma, sin trastocar al dignidad de las esencias.</p> <p>Erika C. Malpica Alcántara<br /> Aspirante a Master en Comunicación,<br /> por la Universidad de Xalapa.<br /> Xalapa, Veracruz, México.<br /> Junio, 2005.</p> Comunicación http://s3.amazonaws.com/lcp/beli/myfiles/lapiz65x65.jpg http://beli.lacoctelera.net/post/2005/07/19/globalizacion-la-arquitectura Globalización en la Arquitectura 2005-07-19T20:57:45+00:00 2007-11-06T06:38:11+00:00 <p><img src="http://www.lacoctelera.com/beli/imagen/images de arquitectura.jpg" width="150" height="109" class="imgizqda" /></p> <p>Editorial SigloNuevo<br /> Si vamos a lograr una globalización de rostro humano, entonces debemos alzar nuestras voces. No podemos, ni debemos, quedarnos al margen.<br /> Joseph E. Stiglitz. Premio Nobel de Economía 2001</p> <p>Arquitectura Global<br /> Los países considerados como potencias mundiales, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio, encargados de alguna forma del orden y el rumbo del capitalismo, visualizan la necesidad de construir una magna obra llamada Aldea Global, en la que todos los países del mundo sean los habitantes permanentes, aportando lo que sus tierras y sus pobladores producen, y en la que también, a través del intercambio mundial, se puedan adquirir los bienes, servicios y materias primas que se requieran para su sostenimiento.<br /> Para que esta estructura arquitectónica se sostenga firme, sin que sufra ningún colapso, es imprescindible tomar en cuenta que su equilibrio y el motivo de su acción es el ser humano. Este fenómeno de la globalización, primordialmente económico, está estructurado por las inteligencias audaces de personas y para el desarrollo de otras, también. Los actores dinámicos en esta obra, son hombres y mujeres, quienes están construyendo y sosteniendo este gran mercado. Son la circulación de mercancías y el trabajo productivo, sus actividades, y en el camino se acuñan términos como: valor, plusvalía, ganancias y riquezas, que representan las metas esperadas de este proceso.<br /> Parece que en este momento, la globalización no logra aún la interdependencia de las naciones, sino que se percibe un aumento de la dependencia de algunas de ellas, y que las ganancias esperadas aún no llegan a todos los países. Y es que, teniendo fija la mirada en lo económico, no se aprecia el potencial que se tiene en lo social, en lo cultural y en lo humano. Dentro de este ámbito de las economías mundiales, de los negocios entre países, del mundo de las transacciones y las magnoeconomías, se pierde de vista que al final de cuentas, son los individuos –que están en el extremo de la cadena-, los que viven sus beneficios y sufren sus consecuencias.<br /> Conocer de globalización es saber de la importancia de la técnica y la tecnología; que los avances de la Ciencia permiten acumular los capitales; y que la información y la comunicación se constituyen en las redes sustentantes de la globalización. También se comprende, que para constituir parte de esta gran estructura arquitectónica global, es un imperativo que las personas desarrollen habilidades, capacidades y conocimientos indispensables y necesarios, que les garanticen el éxito en este mundo capitalista.<br /> Siendo así, la globalización debe tender hacia el desarrollo de las naciones, es cierto, pero también del individuo. Desarrollo entendido como mejoría, transformación, independencia, soberanía, avance, como “una actividad humana, por el hombre, con el hombre y para el hombre. Proceso integral que tiene dimensiones económicas, políticas, culturales, morales, estratégicas, de defensa y seguridad para los países del mundo”, como lo señala Filiberto Estrada Nápoles, en su trabajo Subdesarrollo, globalización neoliberal y trasnacionalización. Por esta razón, el sentido de globalización debe comprender todos los aspectos que requiere el desarrollo del ser humano, individual y socialmente hablando. En la globalización, no son importantes solamente el dinero, la ganancia, la plusvalía, la riqueza, lo material. Son elementos prioritarios la salud –biológica, social y mental-, el sentido de pertenencia y de identidad cultural que se enriquece en el contacto con otras culturas, la satisfacción de las necesidades básicas como el alimento, la protección y la seguridad, el fortalecimiento de la solidaridad, y de valores como la libertad, la honestidad y la belleza. Y para ello, el respeto al entorno natural, a la Naturaleza, dará el sustento necesario para una mejor vida humana y plena. Se está levantando la arquitectura global. Y en ella, las mujeres y los hombres del mundo deben ser pilares íntegros, de una sola pieza, fortalecida por los valores humanos más prominentes, por una visión clara de su identidad nacional y de su participación en este juego mundial, conservando su libre albedrío y su inteligencia racional. De lo contrario, no se podrá lograr el objetivo de la globalización: buscar el desarrollo armónico del<br /> mundo.</p> Comunicación http://s3.amazonaws.com/lcp/beli/myfiles/lapiz65x65.jpg http://beli.lacoctelera.net/post/2005/07/19/la-globalizacion-y-artes La Globalización y las artes. 2005-07-19T20:41:14+00:00 2007-11-06T06:38:11+00:00 <p><img src="http://www.lacoctelera.com/beli/imagen/images arte.jpg" width="80" height="114" class="imgdcha" /><br /> <a href="http://www.lacoctelera.com/myfiles/beli/foto de arte.doc" />foto de arte.doc</a></p> <p>28 z42a<br /> <blockquote></blockquote> <p>En el museo etnográfico de Neuchâtel, Suiza,<br /> se está llevando a cabo desde hace dos<br /> décadas una creativa política de exposiciones.<br /> Una política que rompe las fronteras<br /> de la modernidad entre lo que es arte y lo<br /> que no lo es; entre las prácticas artísticas y<br /> las etnográficas o museísticas; entre los objetos<br /> de arte y los etnográficos o populares; en<br /> suma, una política que se interroga sobre la<br /> lógica subyacente a la construcción de discursos<br /> sobre el arte que afectan a los modos<br /> hegemónicos de considerar aquellas prácticas<br /> y aquellos objetos que, de modos muy<br /> diversos, nos remiten a los mundos del arte<br /> actual. El 12 de junio de 1999 se inauguró<br /> en dicho museo una exposición que se<br /> clausuraría ocho meses más tarde. Su título,<br /> L’art c’est l’art apunta hacia un problema de<br /> fondo: el de que numerosos debates sobre el<br /> arte acaban zanjándose tautológicamente,<br /> dificultando así toda reflexión antropológica<br /> o sociológica sobre las artes, sobre sus<br /> productores y productoras, sobre sus efectos<br /> ideales y materiales en una determinada<br /> L O U R D E S M É N D E Z<br /> Globalización y glocalización en<br /> los mundos del arte actual<br /> sociedad. Si los mundos del arte son “terrenos<br /> privilegiados para comprender hasta qué<br /> punto el reconocimiento recíproco es un<br /> requisito fundamental para la vida en<br /> sociedad [y para entender] las condiciones<br /> necesarias para que se pueda ejercer [sin<br /> reducirlo] a relaciones de fuerza o de “violencia<br /> simbólica”1, resulta urgente analizar<br /> las transformaciones que han afectado a<br /> dichos mundos. Analizarlas exige no olvidar<br /> que afectan a artistas, a prácticas, a objetos,<br /> a discursos sobre el arte, cuya actual heterogeneidad<br /> dificulta que podamos entenderlos<br /> aplicándoles modelos teóricos construidos<br /> mediante categorías —sean estas sociológicas,<br /> antropológicas o propias a la historia o a la<br /> crítica de arte— acuñadas en periodos históricos<br /> en los que los procesos de cambio en las<br /> artes eran, por así decirlo, más lentos y “detectables”,<br /> lo que entre otras cosas permitía<br /> catalogar conjuntos de obras y de artistas<br /> sirviéndose de etiquetas estilístico-formales.<br /> La tan proclamada heterogeneidad de los<br /> mundos del arte actual tiende a enmascarar<br /> los elementos estructurales que los sustentan<br /> —de índole económico, político, ideológico,<br /> estético—, y sus efectos sobre quienes<br /> en ellos actúan, y sobre quienes recibimos<br /> como espectadores/consumidores tanto los<br /> productos de la actividad artística como los<br /> discursos sobre dichos productos. A lo largo<br /> de los últimos 10 años, en las sociedades<br /> occidentales, esos productos (obras de arte)<br /> han girado sustancialmente en torno a problemáticas<br /> que conciernen al cuerpo, a las<br /> sexualidades, a las identidades, al multiculturalismo,<br /> a las tensiones entre lo público y<br /> lo privado, al urbanismo, a las imbricaciones<br /> entre lo que sería propio del arte y lo que<br /> remite a otros ámbitos del saber hacer —<br /> sociología, biología, genética, geografía,<br /> antropología, historia, etcétera—. Sea cual<br /> sea el soporte elegido por el o la artista, sea<br /> cual sea el tratamiento formal de la obra,<br /> utilice o no las nuevas tecnologías para llevarla<br /> a cabo, las temáticas mencionadas<br /> conciernen grosso modo a inquietudes que<br /> La autora nos invita a reflexionar sobre las relaciones de interdepencia que<br /> se establecen entre la cultura global y local y sobre la resistencia a los discursos hegemónicos.<br /> 29 a42z<br /> tienen que ver con reflexiones en las que el<br /> individuo ocupa un lugar central, lugar desde<br /> el que examina el mundo y, dentro de él,<br /> su propia identidad, tanto con relación a sí<br /> mismo como con relación a su vínculo con<br /> los demás, con el espacio y con la temporalidad.<br /> Así, podemos hablar de heterogeneidad<br /> de obras y de artistas, pero también de<br /> homogeneidad en lo que atañe a las problemáticas,<br /> lo que viene a mostrar, una vez más,<br /> la estrecha articulación entre arte y sociedad.<br /> Este conjunto de obras y artistas, a la par<br /> heterogéneo y homogéneo, circula por los<br /> espacios institucionalizados del arte y de los<br /> mercados del arte en busca de la legitimidad<br /> de la que depende su futuro profesional.<br /> Circuitos obligados para artistas, críticos,<br /> galeristas, marchantes, pero también para<br /> amantes de arte, eventos prestigiosos como<br /> la Biennale, la Documenta y, a otro nivel, las<br /> ferias internacionales de arte, constituyen<br /> la cartografía europea por la que —en un<br /> breve lapso temporal— circulan obras y<br /> actores sociales procedentes de Europa o<br /> de otros continentes. Haciendo hincapié en<br /> esto, no quiero afirmar la inexistencia de<br /> circuitos alternativos, circuitos que existen<br /> pero que resultan analíticamente incomprensibles<br /> si no los relacionamos con los<br /> institucionales.<br /> Como estamos viendo, al igual que otros<br /> campos sociales, el del arte está regido por<br /> P O D E M O S h a b l a r D E H E T E R O G E N E I D A D<br /> D E O B R A S Y D E A R T I S TA S , P E R O<br /> TA M B I É N D E H O M O G E N E I D A D E N LO<br /> Q U E AT A Ñ E A L A S p r o b l e m á t i c a s ,<br /> LO Q U E V I E N E A M O S T R A R , U N A V E Z<br /> M Á S , L A e s t r e c h a A RT I C U L AC I Ó N<br /> E N T R E A RT E Y S O C I E DA D.<br /> D O S S I E R<br /> Seydou Keïta 1956-57<br /> Cortesía de C.A.A.C. - The Pigozzi Collection, Ginebra; André Magnin - Philippe Boutté © Seydou Keïta<br /> 30<br /> una dinámica interna compleja en la que<br /> intervienen procesos económicos, estéticos,<br /> ideológicos, políticos y culturales. Quienes<br /> en él actúan (artistas, galeristas, críticos,<br /> marchantes, instituciones políticas subvencionadoras),<br /> ocupan diferentes posiciones<br /> de poder y de saber y pueden perseguir<br /> objetivos que, en ocasiones, entran en<br /> conflicto. Si a esto le añadimos que las<br /> transformaciones que han hecho que los<br /> mundos del arte actuales sean lo que son<br /> requieren “romper las fronteras que daban<br /> forma a los estudios tradicionales sobre<br /> el arte — fronteras disciplinares (...), geográficas,<br /> fronteras que definían una jerarquía<br /> de valores”2, es preciso ahondar en<br /> los efectos multidimensionales de la globalización<br /> sobre dichos mundos si se desea<br /> dar cuenta de las tensiones que hoy los<br /> atraviesan. La banalización ideológica de<br /> las características, efectos y dinámica de la<br /> globalización es la piedra angular de la<br /> z42a<br /> D O S S I E R<br /> Sidney Kasfir 1987<br /> doctrina neoliberal según la cual nos dirigiríamos<br /> inexorablemente hacia un mundo<br /> culturalmente homogéneo gobernado por<br /> la racionalización y por un imparable crecimiento<br /> económico. En ese mundo, la libre<br /> competencia entre individuos sería el único<br /> motor de la Historia.<br /> En lo que a la producción del arte se refiere,<br /> este credo ha llevado a asumir que el arte y<br /> nuestras formas de conceptualizarlo han<br /> llegado a su fin, encontrándonos ahora, al<br /> parecer, frente a un post-arte que nos llega<br /> no a través de los sentidos, sino de la mente.<br /> Si entendemos por “globalización” el acelerado<br /> proceso de interpedendencia global<br /> en el mundo actual, y por “globalización” la<br /> interpenetración entre lo global y lo local<br /> y el hecho de que todo colectivo humano<br /> participa de la globalidad a la par que<br /> posee identidades culturales específicas,<br /> deberíamos preguntarnos hasta qué punto<br /> L A b a n a l i z a c i ó n I D E O L Ó G I C A D E<br /> L A S C A R A C T E R Í S T I C A S , E F E C TO S Y<br /> D I N Á M I C A D E L A G L O B A L I Z A C I Ó N E S L A<br /> P I E D R A A N G U L A R D E L A d o c t r i n a<br /> N E O L I B E R A L S E G Ú N L A C U A L N O S<br /> D I R I G I R Í A M O S I N E XO R A B L E M E N T E<br /> H A C I A U N m u n d o C U LT U R A L M E N T E<br /> H O M O G É N E O G O B E R N A D O P O R<br /> L A R A C I O N A L I Z A C I Ó N Y P O R U N<br /> I M P A R A B L E c r e c i m i e n t o E C O N Ó M I C O.<br /> 31 a42z<br /> los y las artistas actuales occidentales, que<br /> tienen a su disposición y recurren a fuentes<br /> múltiples para alimentar sus procesos creativos,<br /> siguen basando su identidad como<br /> artistas “en ser productores de obras únicas,<br /> incluso cuando usan medios y soportes que<br /> permiten su reproducción infinita”3. Unicidad<br /> de la obra: ¿existe premisa más “moderna”<br /> que esa en lo que a nuestra Historia<br /> del Arte se refiere? Esa premisa, junto con<br /> el criterio de mímesis y el progresivo modelado<br /> de la figura social del artista moderno,<br /> se utilizó primero para excluir a personas,<br /> objetos y formas de expresión artística de<br /> la Historia del Arte Universal; y más tarde<br /> —en lo que concierne a esos primitivos hoy<br /> llamados étnicos— para situarlas en sus<br /> márgenes4, previa recuperación y mercantilización<br /> de aquellos objetos auténticos que<br /> hoy que la categoría arte primitivo suena<br /> mal, formarían parte de lo que hemos rebautizado<br /> como primeras artes5.<br /> Habría que ver también hasta qué punto<br /> artistas, exégetas, y receptores/consumidores<br /> seguimos participando de la creencia,<br /> igualmente moderna, de que la base de las<br /> obras la constituye la libertad de ese artista<br /> que dota de forma y de contenido a una<br /> obra que responde a reglas que sólo él o ella<br /> conoce, lo que hace que aquella no pueda<br /> juzgarse fiablemente desde el exterior, salvo<br /> si el o la artista las explicita. Así, el único<br /> posible hermeneuta de una obra sería su<br /> productor o productora, quien, mediante<br /> traducción verbal o escrita, explicaría el proceso<br /> mental seguido para su realización y<br /> dictaría “las reglas adecuadas para juzgar lo<br /> que se les ocurra crear”6. Si damos un paso<br /> más en esta dirección esto implicaría que el<br /> o la artista “de genio” ( no el imitador)<br /> fuera capaz de hacer lo que Kant consideraba<br /> imposible: “saber cómo se encuentran en<br /> él las ideas relacionadas con su obra”7. Si<br /> esto es imposible, es básico saber quién crea<br /> al creador, quién sacraliza una obra y la convierte<br /> en “auténtica” obra de arte8, teniendo<br /> además en cuenta que “las artes son jerárquicas,<br /> funcionan mediante la autoridad de<br /> ciertos predecesores que dan la regla y los<br /> imitadores siguen simplemente esa autoridad”<br /> 9. Y si, como sigue siendo el caso en las<br /> sociedades occidentales, “éstas confían el rol<br /> de “dar la regla” al sexo masculino en todas<br /> las actividades, no es sorprendente que ese<br /> habitus también se deje sentir en las bellas<br /> artes”10. A la variable sexo/género señalada<br /> por este antropólogo habría que añadirle,<br /> como mínimo, la étnica, e interrogarse<br /> sobre si esta incide, al igual que la de sexo/<br /> género, en que no se reconozca la capacidad<br /> de “dar la regla” a quienes al parecer,<br /> no informados del fin del reinado de los<br /> universales occidentales, no son el Hombre-<br /> Blanco = Universal11.<br /> Cualquier persona interesada por los mundos<br /> del arte actual debiera saber que la libertad<br /> creativa del o de la artista y el destino<br /> final de sus obras está condicionado por estas<br /> cuestiones intra y extra artísticas, y que la<br /> incantación ritual tan “políticamente correcta”<br /> de que en el campo del arte, como en<br /> otros, los valores occidentales no son ni únicos<br /> ni universalmente válidos, no ha tenido<br /> el efecto mágico de acabar con las jerarquías.<br /> La postura de Danto según la cual en<br /> la actualidad “la Historia del Arte no tiene<br /> una dirección para tomar [porque] “en<br /> nuestra narrativa, al principio sólo la mímesis<br /> era arte, después varias cosas fueron arte<br /> [...] y, finalmente, se volvió claro que no hay<br /> cons-treñimientos filosóficos o estilísticos”12,<br /> subsume ideológicamente las problemáticas<br /> expuestas. So pretexto de la heterogeneidad<br /> de obras y artistas, so pretexto de que hoy<br /> no se pueden localizar movimientos o tendencias<br /> en el arte que agrupen a artistas con<br /> un mismo credo estilístico/estético expresado<br /> bajo forma de manifiesto, Danto —y no<br /> es el único— postula “el final del relato<br /> sobre el arte”. Y sin embargo en la práctica<br /> el relato sigue escribiéndose (y Danto contribuye<br /> a él) a pesar de la ruptura del principio<br /> de mímesis; a pesar de la heterogeneidad<br /> de formas de expresión artística; a pesar<br /> de la proliferación de nuevas obras y de<br /> nuevos artistas, de exposiciones, de ferias de<br /> arte. Todo ese conjunto nos es presentado<br /> como un fenómeno novedoso, algo que no<br /> es totalmente veraz, como lo demuestran las<br /> investigaciones realizadas desde perspectivas<br /> antropológicas historizadas. Lo novedoso es<br /> la aceleración de un proceso de mundialización<br /> en el que una de sus dinámicas, la de<br /> la globalización, gracias a las nuevas tecnologías<br /> de la información, “ha hecho posible<br /> la libre circulación de esta en tiempo<br /> real, su concentración y su utilización<br /> hegemónica por quienes están en situación<br /> de almacenarla y controlarla”13. Y lo peligroso<br /> del discurso ideológico sobre la globalización<br /> es que oculta que junto a esta<br /> dinámica funciona otra, complementaria,<br /> “de reafirmación de las identidades colectivas<br /> o localización”14 que, en lo que atañe a la<br /> producción artística mundial, puede observarse<br /> en el uso que ciertos artistas hacen de<br /> esos elementos culturalmente locales, pero<br /> poderosamente “universalizados”, que son el<br /> arte y las obras de arte; y en su exclusión de<br /> —o en su no acceso a— los circuitos en los<br /> que ellos y ellas y sus obras podrían alcanzar<br /> visibilidad social.<br /> Artistas que, convencidos y convencidas de<br /> serlo, desarrollan nuevas estrategias para<br /> vivir en los mundos del arte actual intentando<br /> preservar su libertad y la de sus obras;<br /> artistas que gozan de distintos grados de<br /> reconocimiento social pero que sin duda<br /> comparten problemáticas similares a la hora<br /> de enfrentarse con la tarea de elaborar una<br /> obra visual; artistas que, según sean occidentales<br /> o no occidentales, hombres o mujeres,<br /> a pesar de compartir dichas problemáticas<br /> generalmente no disponen de los mismos<br /> recursos materiales ni para llevarlas a cabo,<br /> ni para darlas a conocer; artistas que, en<br /> definitiva, siguen produciendo obras frente<br /> a las cuales se reacciona, obras que, cuando<br /> salen a la luz pública, son objeto de interpretación,<br /> ya que son portadoras de las<br /> huellas que la práctica simbólica que es el<br /> quehacer artístico imprime sobre ellas. A mi<br /> entender, las obras visuales que habitan los<br /> mundos del arte actual son uno de los productos<br /> culturales que permiten dar cuenta<br /> D O S S I E R<br /> de los efectos de la mundialización atendiendo<br /> a sus dos dinámicas indisociables: la de<br /> globalización y la de glocalización.<br /> En vez de decretar primero el fin de la<br /> Historia, luego el fin del arte y al poco tiempo<br /> interrogarse sobre el “después del fin del<br /> arte”, quizás sería más interesante, volviendo<br /> al museo etnográfico de Neuchâtel y a su<br /> L’art c’est l’art, reflexionar junto con ellos,<br /> desde una perspectiva “glocalista”, sobre las<br /> prácticas artísticas y expositivas; sobre esos<br /> productos culturales que son las obras de<br /> arte que circulan, se exponen y se venden;<br /> y sobre los discursos de sentido común o<br /> científico-sociales y filosóficos que acompañan<br /> a dichas prácticas y a dichos productos<br /> y que forman un todo con ellas. Sólo una<br /> reflexión sobre el arte que no se escude tras<br /> la ideología de la globalización podría ayudarnos<br /> a pensar sobre las relaciones de<br /> interdependencia y sobre aquellas obras y<br /> artistas que encarnan formas culturales de<br /> resistencia ante los valores hegemónicos,<br /> conciernan estos al ser artista, a sus prácticas<br /> y estrategias, o a la obra visual. <br /> LOURDES MÉNDEZ es Profesora Titular de<br /> Antropología del Arte de la Facultad de Bellas<br /> Artes de la Universidad del País Vasco. Vive en<br /> San Sebastián.<br /> N O T A S Y R E F E R E N C I A S<br /> 1 HEINICH, N. “Légitimation et culpabilisation: critique<br /> de l’usage, critique d’un concept” en GONSETH,<br /> M.C.; HAINARD, J. & KAEHR, R. L’art c’est l’art,<br /> Neuchâtel : Musée d’Ethnographie, 2000<br /> 2 PRICE, S. “Raconter l’art” en GONSETH, M.C.;<br /> HAINARD, J. & KAEHR, R. L’art c’est l’art,<br /> Neuchâtel : Musée d’Ethnographie, 2000<br /> 3 CALVO SERRALLER, F. “El arte en el nuevo milenio”<br /> en Claves de Razón Práctica 100, Madrid, 2000<br /> 4 PRICE, S. Arte Primitivo en Tierra Civilizada,<br /> Madrid : Siglo XXI, 1993<br /> 5 MULLER, J.C. “Sous le masque africain, quelques<br /> faux-semblants” en GONSETH, M.C.; HAINARD, J.<br /> & KAEHR, R. L’art c’est l’art, Neuchâtel : Musée<br /> d’Ethnographie, 2000<br /> 6 CALVO SERRALLER, F. Op.cit.<br /> 7 SCHWIMMER, E. “El signo y su lectura” en<br /> MÉNDEZ, L. Antropología de la Producción Artística,<br /> Madrid : Síntesis, 1995<br /> 8 BOURDIEU, P. “La production de la croyance: contribution<br /> à une économie des biens symboliques”, Actes<br /> de la Recherche en Sciences Sociales (13),1977<br /> 9 SCHWIMMER, E. Op. cit.<br /> 10 Ibid.<br /> 11 HARAWAY, D. J. Ciencia, Cyborgs y Mujeres,<br /> Madrid : Cátedra, 1995<br /> 12 DANTO, A. Después del fin del arte, Barcelona :<br /> Paidós, 1999<br /> 13 MORENO, I. “Globalización, identidades colectivas<br /> y antropología” en Las identidades y las tensiones<br /> culturales de la modernidad, VVAA, Santiago de<br /> Compostela : Actas VIII Congreso de Antropología,<br /> 1999<br /> 14 Ibid. </p> </p> Comunicación http://s3.amazonaws.com/lcp/beli/myfiles/lapiz65x65.jpg http://beli.lacoctelera.net/post/2005/07/19/globalizacion-y-arte-la-musica Globalización y el arte de la música 2005-07-19T20:30:33+00:00 2007-11-06T06:38:11+00:00 <p><img src="http://www.lacoctelera.com/beli/imagen/images musica.jpg" width="116" height="65" class="imgcen" /></p> <p>Redes de gestión social y cultural en tiempos de globalización<br /> George Yúdice - New York University<br /> Conferencia presentada en el Coloquio-Simposio:<br /> "Cultura y Transformaciones Sociopolíticas en Tiempos de Globalización"<br /> Caracas, 15-17 de junio de 1998; revisado 28 de febrero de 1999<br /> 1. CULTURA Y MOVIMIENTOS SOCIALES<br /> En este trabajo me propongo indagar el papel de lo cultural en las negociaciones de ciertos<br /> movimientos sociales en contextos transnacionalizantes y globalizantes. El análisis de esta<br /> dimensión cultural es una tarea harto compleja, entre otras razones porque hay muchas definiciones<br /> de los fenómenos a estudiar, sean estos los movimientos sociales, los conceptos de cultura que<br /> manejamos, o lo que entendemos por transnacional y global. Con respecto a los últimos dos<br /> fenómenos, tomo el camino fácil de adoptar la definición que ofrece Daniel Mato: lo transnacional<br /> consiste en una relación transfronteriza entre dos o más actores, uno de los cuales al menos es un<br /> actor no-gubernamental. Semejantemente, por global entiendo acciones de alcance mundial, es<br /> decir, de efectos que se manifiestan en varias localidades del mundo (Mato 129-130).1<br /> En cuanto a los movimientos sociales, hago eco aquí de la crítica de Alberto Melucci en su<br /> reciente reconsideración del término “movimiento,” que en sí no es muy útil porque la mayor parte<br /> de los críticos “han acabado equiparándolo a cualquier fenómeno cuya acción colectiva se dé en un<br /> entorno social” (Melucci 423). Levantamientos; insurrecciones y otras formas de mobilización de<br /> obreros y campesinos; reclamaciones de soberanía o autonomía local por parte de comunidades<br /> indígenas o étnicas; las protestas a las violaciones de los derechos humanos o civiles; las demandas<br /> de reconocimiento y de acceso a derechos por parte de mujeres, minorías raciales y homosexuales;<br /> la ocupación de viviendas por los sin casa o de tierras baldías por los sem terra; las campañas contra<br /> la industria del tabaco o contra la contaminación industrial; los motines contra los programas de<br /> reajuste estructural; la organización de redes informacionales; iniciativas de autoayuda o de<br /> publicidad respecto de cuestiones del interés público como la prevención del SIDA; y muchas<br /> formas de acción colectiva que se estudian, por ejemplo, en los dos volúmenes sobre movimientos<br /> sociales coordenados por Sonia Alvarez y Arturo Escobar (1992, 1998). Enfrentarse a tanta<br /> heterogeneidad requiere un marco analítico que discierne los actantes (demandantes, reclamadores,<br /> víctimas, opresores, represores, detentadores del poder, adyuvantes, cómplices, intermediarios, etc.),<br /> las circunstancias y su disposición (localidades rurales, urbanas o suburbanas; regionales o<br /> nacionales; afectadas o no por fuerzas externas; existencia o no de medios formales o informales<br /> para la mobilización; tipo de economía, de sistema político, de formación social; etc.), los tipos de<br /> acción (insurrección, protesta, ocupación, acción pública, etc.), los tipos de colectividad<br /> (mencionados arriba), sus modos de organización (etnias, sindicatos, redes, ONGs, grupos sociales,<br /> asociaciones de autoayuda, etc.), metas (obtener recursos, ser reconicidos, cambiar leyes, eliminar<br /> la violencia, etc.), modalidades (políticas, económicas, sociales, culturales), y muchas otras<br /> categorizaciones que cualquiera de nosotros podría añadir. Cabe señalar, además, que estas<br /> categorías no son exclusivas; una acción puede servir para conseguir recursos y reconocimiento;<br /> operar a nivel local, nacional y global; ser levantamiento y petición lícita, y los actores pueden ser<br /> víctimas en una dimensíon y opresores en otra.<br /> Semejantemente, existen numerosas definiciones de “cultura,” empezando por las artes<br /> cultas, pasando por el patrimonio de una nación, extendiéndose a la producción y distribución<br /> industrial, impresa o electrónicamente mediatizada, de entretenimiento y todo tipo de<br /> 1 Según esta perspectiva, acciones llevadas a cabo por dos o más actores nacionales serían<br /> internacionales.<br /> comunicaciones, hasta la más abstracta e inclusiva descripción antropológica que atañe a todas las<br /> prácticas e instituciones que formal o informalmente contribuyen, mediante la representación<br /> simbólica o la reelaboración de estructuras materiales, a la creación del sentido y a la vez a la<br /> configuración de creencias, valores, ideas y arreglos sociales. Habría que añadir que los procesos de<br /> globalización han puesto de relieve el valor de la cultura, en todas las acepciones glosadas aquí, ya<br /> no sólo para la consolidación de una identidad nacional, o para custodiar la posición social<br /> (“gatekeeping”), sino como uno de los recursos principales del desarrollo económico y social. La<br /> globalización consiste en alteraciones a nivel local–en los casos que expongo a continuación se<br /> adoptan y adaptan músicas e identidades extranjeras–que redibujan la geografía simbólica de una<br /> ciudad o región y de la nación a que pertenecen, con repercusiones en las dimensiones sociales,<br /> políticas y hasta económicas.<br /> El reciente informe–“Nuestra diversidad creativa”–de la Comisión Munidal Para la Cultura y<br /> el Desarrollo razona que la globalización, al diversificar gustos y estilos, limita el papel del Estado<br /> en la administración de los aspectos no formalmente políticos de la ciudadanía (Our Creative<br /> Diversity, 12.html: 4). De ahí que las respuestas a los procesos de globalización provenientes de<br /> diversos tipos de movimientos sociales y culturales repercutan en la base misma del sistema<br /> político, es decir, en la autocomprensión de los sujetos que defienden sus intereses no sólo a través<br /> del voto o de la participación en mobilizaciones para acceder a o extender los derechos, sino<br /> también mediante la producción y recepción cultural. Para entender la interacción de cultura y<br /> política se ha acuñado el concepto de ciudadanía cultural (Flores & Benmayor; Miller), que<br /> infunde las políticas de la Comisión Mundial Para la Cultura y el Desarrollo. Más allá de la<br /> reclamación de derechos, la ciudadanía cultural atañe a las “nuevas formas de sociabilidad, [el]<br /> diseño más igualitario de las relacions sociales en todos sus niveles” (Dagnino 108). Como<br /> veremos, al añadir el aspecto económico a este entrelazamiento de cultura y política, se tiene que<br /> repensar el marco analítico ya no sólo tradicional que ignoraba el aspecto político de la<br /> mobilización social sino el marco analítico de los llamados nuevos movimientos sociales que a<br /> partir de los regímenes autoritarios y la transición a la democracia en América Latina reconfiguraron<br /> la relación entre lo social y lo político. Con la globalización, tanto la de arriba como la de abajo, ya<br /> no es viable una comprensión tradicional de la acción política, lo cual no quiere decir que debe<br /> abandonarse del todo la idea de una esfera política sino que hay que prestarle mayor atención a los<br /> efectos políticos de acciones que se suponen culturales o económicas; por añadidura, hay que incluir<br /> las políticas culturales, formales o presupuestas, en cualquier análisis de los movimientos sociales.<br /> La emergencia de los nuevos conceptos de cultura y desarrollo y ciudadanía cultural parece apoyar<br /> el razonamiento de que la globalización tiende a culturalizar la economía y la política (Waters 9).<br /> 2. ACCIÓN CIUDADANA Y CULTURA<br /> Mi propósito no es ofrecer un elenco exhaustivo de rasgos diferenciales que constituyan un<br /> modelo universal de los movimientos sociales, sino ponderar la magnitud del desafío para luego<br /> proponer una tarea más modesta: a saber, circunscribir mis comentarios a un conjunto reducido y<br /> manejable de rasgos. A partir de dos grupos culturales (Olodum y Afro Reggae) y dos iniciativas de<br /> acción ciudadana (Ação da Cidadania y Viva Rio) que vengo investigando en Brasil, propongo una<br /> serie de observaciones acerca de los aspectos políticos derivados de sus prácticas explícita o<br /> implícitamente culturales. Estos grupos e inciativas llevan a cabo acciones cuyo propósito es<br /> resolver problemas, conflictos y desigualdades sociales y económicas a la vez que fomentar un<br /> fuerte activismo cultural. Sus gestiones, además, son siempre consociales, es decir, se distribuyen en<br /> complejas redes de colaboración entre instituciones públicas, privadas, ONGS, y asociaciones<br /> sociales y culturales. Podría decirse que la identidad de estos grupos y su capacidad de gestión, que<br /> suelen pensarse como unívocas y como propiedad inalienable de individuos y colectividades, se<br /> configuran en esta compleja co-producción que adjunta lo local, lo nacional y lo internacional.<br /> A. OLODUM<br /> El Grupo Cultural Olodum, reconocido globalmente hoy día como uno de los protagonistas<br /> de la “World Music,” entró en la conciencia de los públicos no brasileños cuando grabaron el disco<br /> Rhythm of the Saints con Paul Simon en 1991. Ese mismo año tocaron en el Parque Central de New<br /> York con Simon. Antes habían colaborado con David Byrne y subsiguientemente con el artista de<br /> reggae Jimmy Cliff, y los jazzistas Wayne Shorter y Herbie Hancock. En 1994, aparecieron en el<br /> videoclip “They Don’t Really Care About Us” dirigido por Spike Lee para Michael Jackson, quien<br /> causó un pequeño escándalo al pasearse por Bahia con una máscara quirúrjica para protegerse del<br /> ambiente infecto que se imaginó permeaba las calles de la ciudad. Lo que acaso no se sepa de<br /> Olodum es que viene protagonizando la reafricanización de Bahia y el renacimineto de un concepto<br /> de sociedad civil desde que se formó como bloco afro ( grupo o fraternidad que desfila en el<br /> carnaval) en 1979. El protagonismo cultural (la reafricanización) es inseparable de su protagonismo<br /> civil. Olodum se estableció ONG, “que atua na área da militância do movimento negro brasileiro,”<br /> para realizar una serie de programas sociales que beneficiarían a la mayoría negra y pobre de su<br /> barrio Maciel.<br /> Según su home page, Olodum realiza acciones de combate a la discriminación racial,<br /> estimula la auto-estima y el orgullo de los afro-brasileños, defiende y lucha para asegurar los<br /> derechos civiles y humanos de las personas marginalizadas,” y colabora en campañas para prevenir<br /> el SIDA, el cólera, y el deterioro urbano (Olodum, “Apresentação”). Estas actividades aprovechan la<br /> colaboración con la ABONG (Associação Brasileira de Organizações não Governamentais), la<br /> Comissão Interministerial de valorização da comunidade negra do Governo federal, Federação dos<br /> Blocos do Brasil, Feneba (Fórum de Entidades Negras da Bahia) y sus convenios con la Universidad<br /> Federal da Bahia, el insituto Brazil Florida de la Universidad de Florida, la Casa Jorge Amado, el<br /> IPAC (Instituto do Patromônio Artístico e Cultural do Estado da Bahia), la Setrab (Secretaria do<br /> Trabalho do Governo do Estado da Bahia), y la Secretaria de Educação de la Prefeitura Municipal<br /> do Salvador.<br /> Olodum también tiene campanhas educacionales, con el doble propósito de conscientizar a<br /> los jóvenes acerca de su patrimonio afro-brasileño y prepararlos para entrar en el mercado de<br /> trabajo. En su Escuela Creativa se dan cursos sobre ciudadanía, derechos humanos, cultura y<br /> empresarialismo. Su promoción de la auto-estima está respaldada no sólo por este curriculum sino<br /> también por la fundacíon de una fábrica donde se producen los artículos (discos, CD s, camisetas,<br /> estampas, sombreros y todo tipo de parafernalia para turistas) que luego se venden en una cadena de<br /> boutiques, modeladas en base a la tienda de Spike Lee en New York, y distribuidas en los centros<br /> comerciales de la ciudad y hasta en el aeropuerto.<br /> Como parte de su iniciativa para el desarrollo de la ciudad, Olodum desempeñó un papel<br /> importante en la restauración del Pelourinho, la plaza central de Maciel, y acaso el lugar de mayor<br /> simbolismo afro-brasileño, pues allí los esclavos eran castigados y vendidos en subasta. Para este<br /> propósito, Olodum formó parte de una red compuesta de otros grupos culturales y sociales,<br /> empresas, fundaciones, ONGs, instituciones del gobierno municipal y federal, bancos, la iglesia y la<br /> industria del turismo. La composición de esta red permite apreciar el enlazamiento de las<br /> dimensiones culturales, politicas y económicas. Según sus propios cálculos, la Banda Olodum<br /> genera sueldos para sus músicos muy por encima del ingreso promedio de la región y con el<br /> excedente, que constituye un 30%, apoya las actividades que Olodum-ONG sin fines lucrativos<br /> desempeña a lo largo del año. Esos ingresos provienen de su empresarialismo, de su proclividad a<br /> aprovechar el turismo, y en el proceso explotar su propio patrimonio, su identidad cultural, y sus<br /> actuaciones musicales.<br /> En cuanto a este último factor, Olodum ha sido muy hábil en la invención de nuevos géneros<br /> musicales, el más famoso de los cuales es el samba-reggae, que muestra que el grupo está dispuesto<br /> a hibridizar tanto su producción cultural como su activismo social y cívico con las corrientes más<br /> exitosas en el contexto mundial: por una parte, música de la diáspora africana –ritmo reggae e<br /> instrumentos afrocubanos (McGowan & Pessanha, 128)–, y por otra, el discurso de la sociedad civil<br /> tal como lo diseminan las ONGs e instituciones globales como la UNESCO: ciudadanía, derechos<br /> humanos, empresa sin fines lucrativos, tercer sector, autoestima, desarrollo culturalmente<br /> sustentable. Curiosamente, esta mundialización de contenido (cultura) y estructura (ONG) opera<br /> sobre todo en relación al ideologema de la “comunidad.” La transformación de Olodum en<br /> empresarios de la cultura y en activistas de la sociedad civil se dio conforme a los registros<br /> discursivos de instituciones como UNESCO (que dicho sea de paso, promovió la restauración del<br /> Pelourinho), de la “World Music,” que también tiene sus activistas de derechos humanos como se<br /> vio en conciertos como Live Aid, y en los esfuerzos de artistas como Sting. Esta aproximación de<br /> temas de sociedad civil y de cultura merece mayor elaboración. Pero antes, cabe pasar al otro grupo<br /> cultural, Afro Reggae.<br /> B. GRUPO CULTURAL AFRO REGGAE<br /> Como Olodum, el Grupo Cultural Afro Reggae combinó una nueva identidad cultural<br /> basada en formas internacionales de música de la diáspora africana–reggae, rap, funk–con su<br /> activismo social, político y empresarial. Como Olodum, se mantienen relaciones con el movimiento<br /> negro, pero prevalece un acercamiento cultural más que propiamente político a los problemas que<br /> procura remediar el grupo: discriminación racial, violencia, y pobreza. Como Olodum, Afro Reggae<br /> toma a la “comunidad” como plataforma legitimadora de todas sus prácticas. El Grupo Cultural<br /> Afro Reggae fue creado en 1993 después de una serie de eventos violentos en su barrio, la favela<br /> Vigário Geral, que culminaron ese año con la masacre por la policía de 21 residentes, inclusive los<br /> ocho miembros de una familia evangélica. La policía quiso vengarse de los narcotraficantes locales<br /> que habían matado a dos de sus socios el día anterior. A partir de este evento trágico, nacieron<br /> varias iniciativas. Entre ellas la transformación de la casa de la masacre en una “Casa da Paz” que<br /> serviría de centro cultural para la comunidad. Cabe mencionar que la otra iniciativa que surgió para<br /> ponerle fin a la violencia, la acción ciudadana Viva Rio, estableció una red muy amplia de socios,<br /> entre ellos banqueros, periodistas, la televisión, iglesias, sindicatos, y activistas de las favelas,<br /> inclusive miembros de Afro Reggae. Colaboraron entonces en la transformación de la Casa da Paz y<br /> han seguido su colaboración hasta hoy día en un sinnúmero de campañas.<br /> Como Olodum, Afro Reggae evita una política de la identidad, a pesar de que casi todos sus<br /> referentes provengan de la diáspora africana, tanto brasileña como caribeña y estadunidense. Ello no<br /> implica un rechazo a lo “negro,” sino a los modos en que el movimiento negro manifestó su política<br /> racial, vinculada a proyectos de concientización que poco decían a los jóvenes de las favelas y<br /> suburbios brasileños. Pero como señala Olívia Maria Gomes da Cunha, más que un rechazo al<br /> movimiento negro se trata de una “estrategia para legitimar otros tipos de colaboraciones<br /> [“parcerias”] y vínculos con movimientos, grupos culturales, ONGS, e instituciones” (239). Estos<br /> relacionamientos facilitan la profesionalización del grupo, algo que se hace muy evidente en sus<br /> comunicados por correo electrónico y su periódico: “BANDA II” (AFRONET, 9 Apr 1998),<br /> “Música Exaltai “ (AFRONET, 14 Apr 1997), "Nova Cara" (<afronoticias> 22 May 1998). Otros<br /> comunicados tratan de su permeación de otros espacios de sociabilidad, como el Teatro del<br /> Oprimido (AFRONET, 23 May 1997), la televisión y las celebridades de la música popular como<br /> Hermano Vianna y Fernanda Abreu (“Circo do Mundo,” AFRONET 5 May 1997).<br /> En otros escritos y acciones de Afro Reggae, que permean espacios de sociabilidad donde<br /> estos jóvenes jamás habían entrado antes, constatamos el uso de términos como sociedad civil,<br /> ciudadanía y derechos: “PREMIO REEBOK PARA DERECHOS HUMANOS,” otorgado por<br /> Herbert de Souza (“Betinho”), director de IBASE y de la Ação da Cidadania, a José Júnior,<br /> coordenador de Afro Reggae (AFRONET, 17 Jun 1997), y Projeto “Batidania ‘batidas pela<br /> cidadania’” (AFRONET, 24 Jan 1997). En contraste con las noticias de su periódico, que más a<br /> menudo tienen que ver con música, celebridades y cultura de la diáspora, los comunicados<br /> electrónicos suelen versar sobre las iniciativas sociales, como, por ejemplo, “Este programa tem<br /> como objetivo principal, desviar jovens do caminho da criminalidade e do subemprego. Com o<br /> decorrer dos anos, várias entidades governamentais e não governamentais passaram a participar e<br /> apoiar ações desenvolvidas pelo GCAR na favela de Vigário Geral e no morro do Cantagalo”<br /> (“Fundación del Centro Cultural Afro Reggae Vigário Geral”). Esta última noticia es compatible<br /> con las políticas de las dos iniciativas de acción ciudadana que pasaré a comentar a continuación:<br /> ofrecerles a los jóvenes, que están entre la espada de los narcotraficantes y la pared de la policía,<br /> una alternativa arraigada en el activismo cultural, que se espera pueda estimular su participación y<br /> generar empleos, al menos en los sectores del entretenimiento y el turismo. Clarice Pechman, una<br /> economista interesada en el desarrollo mediante la cultura, e integrante del consejo coordinador de<br /> Viva Rio, promovió inversiones en la música funk, que reúne mas de 1 & ½ millones de jóvenes<br /> cada fin de semana en las favelas y suburbios de Rio de Janeiro. La cultura del funk, según ella, es<br /> una excelente alternativa al atractivo tanto económico como cultural (en particular para los varones)<br /> del narcotráfico. “Para atraer a estos jóvenes a otras actividades, hay que usar formas de<br /> organziación ya existentes. Una opción son los clubes de baile funk en Rio de Janeiro. Hoy este<br /> movimiento es conocido por su violencia, pero tambien tenemos que apoyar su lado positivo, que es<br /> más poderoso. Estos clubes de baile son una forma alternativa de subsistencia y de recreo para estos<br /> jóvenes, que reciben entrenamiento profesional en la música, el baile, la producción de video, y la<br /> promoción de actividades culturales. El funk puede llegar hasta ser una atracción para turistas e<br /> incluirse en los calendarios de actividades culturales” (Faria 1994).<br /> El discurso de sociedad civil, ciudadanía y derechos no es “natural” a estos dos grupos<br /> culturales. Tampoco me parece artificial. Es más bien una resignifiación de un discurso que les<br /> ofrece entradas en sectores donde se les extiende la posibilidad de acceso a bienes (financiamiento,<br /> ingresos) y derechos (poder transitar, y así apropiar, el espacio público carioca sin ser tomados por<br /> delincuentes). Creo razonable proponer que en los últimos 10 o 15 años la relación de los líderes de<br /> Afro Reggae con intermediarios de fundaciones, ONGs, tanto locales como extranjeras, facilitó la<br /> integración de este discurso al universo ideológico de estos grupos. La fundación Ford, los Médicos<br /> sin Fronteras, UNESCO, la British Aid Agencies, Christian Aid, el Foro Habitat de Alemaña y<br /> muchas otras instituciones, incluyendo Ação da Cidadania y Viva Rio, fomentaron el pasaje, la<br /> traductibilidad de estos discursos. Su estructura en forma de red, que a su vez se vincula a redes<br /> nacionales e transnacionales ensancha el repertorio de conceptos y términos correspondientes al<br /> discurso de sociedad civil. Se constata, también, una voluntad de relacionamiento casi global. Como<br /> los neozapatistas de Chiapas, Afro Reggae y Olodum tienen representantes en Bruselas, Nueva<br /> York, Stanford, Paris, y 15 ciudades dentro de Brasil. Olodum hasta tiene un director de relaciones<br /> externas, Billy Arquimino, cuyo cargo es uno de los más importantes: recabar fondos para las<br /> actividades y servicios sociales. Además, ambos grupos tienen listas de correo electrónico y home<br /> pages, que les facilitan mantener sus contactos dispersos alrededor del mundo.<br /> Al leer los documentos que estos grupos diseminan, o al hablarles de sus proyectos, no deja<br /> de impresionar la soltura con que manejan la terminología de sociedad civil. Están conscientes de<br /> que hay precedentes históricos para el vínculo entre sociedad civil y empresarialismo; a veces se<br /> sospecha que han refuncionalizado a Tocqueville. Acaso esto se deba al intercambio con<br /> funcionarios de ONGS y fundaciones que a la vez son estudiosos de estos temas, como es el caso de<br /> Sonia Alvarez, que dirigió un programa de la Fundación Ford en Rio de Janeiro y que trató a estos<br /> dos grupos. De hecho, conocí por primera vez a José Júnior en una recepción organizada por Sonia<br /> Alvarez en las oficinas de la Ford. Ya comenté las iniciativas del la Comisión de la UNESCO para<br /> la Cultura y el Desarrollo. Su informe, “Nuestra diversidad creativa” fomenta programas de<br /> desarrollo culturalmente sustentables en comunidades carentes, no obstante haciendo de la cultura el<br /> recurso más importante. En el caso de Afro Reggae, se espera que este ahondamiento de la sociedad<br /> civil (formación social, profesionalización y desarrollo cultural) ofrezca alternativas para que los<br /> jóvenes favelados eviten a los nuevos caudillos populistas, es decir, los líderes de las bandas de<br /> narcotraficantes que los emplean como carne de cañón para eludir a la policía, o la prostitución o el<br /> empleo informal que apenas alcanza para la subsistencia (Afro Reggae, Campanha do Metro).<br /> Estos grupos, además, son capaces de un autoanálisis muy sofisticado. En un artículo del<br /> periódico Afro Reggae sobre sus propias actividades, el autor señala el riesgo que se corre al ubicar<br /> todas sus opciones en el activismo de sociedad civil. El riesgo atañe a “todas las organizações não<br /> governamentais. Por um lado, ajudam a construir o processo de sociedade civil democrática, o que é<br /> louvável . . . . Por outro, no entanto, correm o risco de acabarem provocando a retirada do Estado<br /> dos programas sociais. Neste caso . . . as ONGs não devem pretender ocupar as funções que cabem<br /> ao Estado. O ideal . . . é uma tabelinha entre a sociedade civil organizada e o governo” (“Afro<br /> Reggae vira tese de mestrado,” 6).<br /> 3. AÇÃO DA CIDADANIA Y VIVA RIO<br /> Como ya he sugereido, este es el lenguaje de las llamadas iniciativas de acción ciudadana,<br /> que toman la forma de redes de acción, como Ação da Cidadania, dirigida por Herbert de Souza<br /> (“Betinho”) hasta su muerte el año pasado, y Viva Rio, coordinada por Rubem César Fernandes.<br /> Ambos comenzaron como activistas atraídos por el marxismo en los años 60. Betinho era asesor en<br /> cuestiones de reforma agricultural para el presidente João Goulart, que fue derrocado por el golpe<br /> militar en el año 1964. Fernandes era un activista con el Instituto Superior de Estudos Brasileiros<br /> (ISEB), que según Renato Ortiz, generó el pensamiento descolonizador matriz que sólo con la<br /> redemocratización empezaría a tener el potencial de realizarse con el fortalecimineto de una<br /> sociedad civil (Ortiz, 45-67). Ambos tuvieron que exilarse con la entrada de la dictadura militar,<br /> Betinho a Chile, hasta la derrota de Allende, cuando se trasladó a México, y luego a Canadá, donde<br /> fundó el Núcleo Latinoamericano de Investigación; Fernandes se fue a Polonia y luego a París y a<br /> New York, donde acabó su doctorado en historia intelectual en Columbia University. Ambos<br /> regresaron cuando se declaró la amnistía general en 1979 y fundaron sendas organizaciones nogubernamentales<br /> modeladas en base a la Institute for Policy Studies, que monitorea los procesos<br /> políticos y genera investigación para formular políticas de democratización. Las etapas anteriores a<br /> la transición a la democracia merecen un estudio detenido, pero esta no es la ocasión para ello.<br /> Saltemos, pues, al comienzo de los años 90.<br /> La Ação da Cidadania Contra a Miséria e Pela Vida surgió del compromiso de Betinho con<br /> la vida pública y la acción democratizadora. El movimiento de las ONGs había madurado<br /> justamente en el momento en que se celebró la Cumbre Ambiental en Rio de Janeiro en 1992, el<br /> primer evento global patrocinado por la ONU en que hubo participación amplia por parte de las<br /> ONGs. Fernando Collor de Mello era presidente en ese entonces y las acusaciones de corrupción<br /> contra él fueron incorporadas a las actividades del las ONGs brasileñas. Betinho desempeñó un<br /> papel protagónico en el Movimineto Por la Etica en la Política que exigía la destitución de Collor.<br /> El Instituto Brasileiro de Análises Sociais e Econômicas (IBASE), ONG fundada por Betinho, ya<br /> venía exigiéndole ética a la política al publicitar toda su investigación en la prensa. La Cumbre<br /> Ambiental y el proceso de impeachment llevaron este proceso a niveles muy altos de interés<br /> público. Betinho aprovechó el momentum de la participación pública y creó un movimiento de<br /> amplio alcance llamado Ação da Cidadania Contra a Miséria e Pela Vida.<br /> El alcance de este movimiento es captado en la siguiente descripción: “La campaña es un<br /> foro para una acción nacional que incluye varios miles de organizaciones locales y 30 millones de<br /> brasileños, unidos en torno al mesnaje de que la democracia es intrínsecamente incompatible con el<br /> hambre y la pobreza. ‘Dónde hay hambre y pobreza no hay verdadera democracia,’ dice Betinho. La<br /> campaña salió a las calles in abril de 1993, creando comités, donando comida, generando empleos,<br /> cultivando tierras públicas, y ayudando a los niños . . . . Una encuesta mostró que el 90% de los<br /> brasileños creían que el movimiento era necesario . . . . Bajo el liderazgo de Betinho, IBASE sirvió<br /> como el centro nacional de operaciones para la campaña, diseminando información para unirse a la<br /> iniciativa. Surgieron unos 5,000 comités a lo largo del país que recogieron y distribuyeron comida,<br /> dinero y ropa. Como se trata de uns sistema voluntario, hay poca burocracia” (“Betinho” Brazil’s<br /> Champion of Democracy Fights Poverty”).<br /> Es evidente que Ação da Cidadania parece tener todos los problemas de las acciones<br /> voluntarias: depende de un momento catalizador difícil de reproducir, la buena voluntad de los<br /> participantes, y sobre todo, exime al Estado de su responsabilidad [“accountability”]. Luego<br /> comentaré esta desventaja, pero quisiera continuar describiendo la iniciativa. La campaña no se<br /> restringió a los problemas de miseria y pobreza sino que se extendió a la escasez de vivienda y<br /> servicios sociales. Tres fueron los ejes de la iniciativa: el desarrollo de la sociedad civil,<br /> colaboraciones [“partnersips”; “parcerias”] con el gobierno, el sector empresarial, otras ONGS, y<br /> los medios masivos. Por añadidura, la iniciativa tiene tres objetivos en lo que respecta a la<br /> profundización de la sociedad civil: colaboraciones, incentivos y descentralización. Ação da<br /> Cidadania se propuso incentivar acciones sin imponer condiciones y a través de una serie<br /> descentralizada de localidades. Lo que se buscaba era que la conciencia ética surgiera de los<br /> motivos mismos de los actores locales. Siguiendo la premisa de que el gobierno tenía que ser<br /> presionado para ser responsable, Ação rehusó institucionalizarse como agencia del gobierno. Según<br /> Betinho, el propósito de las acciones de IBASE y de Ação era presionar a los detentadores del<br /> poder, persuadirlos y a veces hasta forzarlos a dedicar sus esfuerzos para mejorar las condiciones de<br /> los pobres. Para este fin, Betinho cultivó la publicidad y las performances (espectáculos) de las<br /> campañas. Puesto que Ação no estaba aliada con ningún partido político, pudo conseguir el apoyo<br /> de la prensa y los medios electrónicos. Una limitación de este tipo de iniciativa, es que requiere del<br /> carisma de un líder como Betinho. Ação ha continuado después de su muerte, pero no ha surgido<br /> otra figura con el capital moral del que disponía Betinho.<br /> La otra iniciativa ciudadana, Viva Rio, nació el mismo año con el propósito de hacer lo que<br /> las autoridades no lograban hacer: ponerle fin a la violencia que les hacía la vida imposible a todos<br /> los cariocas, pero especialmente a los favelados. Tanto los narcotraficantes como la policía<br /> hostigaban a los residentes de los barrios pobres. La ciudad estaba decaída, en parte por el deterioro<br /> de la industria del turismo, fuente mayor de ingresos para la ciudad. Este deterioro agudizó la brecha<br /> ya bastante grande entre ricos y pobres, residentes del asfalto y moradores del morro. Se habían<br /> roído los lazos de sociabilidad de la ciudad maravillosa, celebrada en toda su producción cultural<br /> por su convivialidad. Rubem César Fernandes, director del Instituto para el Estudio de la Religión<br /> (ISER), reunió empresarios, periodistas, banqueros, académicos, sindicalistas, líderes de<br /> organizaciones barriales y muchos otros para “tender el puente donde los sectores más diversos de<br /> la población pudieran encontrarse con el sector privado e el Estado” (Yúdice 1996). Esta metáfora<br /> del puente se refiere no sólo a un espacio concreto, como una plaza, sino también, y acaso<br /> principalmente, a la esfera pública constituida por los medios, donde se pudiera realizar una<br /> comunicación entre sectores muy diversos que se estaban alejando más y más.<br /> Tanto como activista como teórico de las redes de acción social, Fernandes proyecta un<br /> “nosotros” que se refiere a los colaboradores que establecen contactos, recaban fondos, diseminan<br /> publicidad, organizan performances, etc.; todas estas acciones que se llevan a cabo conjunta y<br /> contingentemente. La iniciativa “opera como una ‘red de redes’ de manera que un pequeño equipo<br /> permanente facilita las actividades a lo largo del área metropolitana de Rio de Janeiro” (Ações do<br /> Viva Rio 1996). Fernandes mismo señala uno de los grandes problemas con este tipo de iniciativa<br /> ciudadana: no pretende representar globalmente a la sociedad. Como las ONGs, la iniciativa<br /> ciudadana “representa sólo a aquellos que apoyan el movimiento y sus ideas,” que “tienen el<br /> derecho, como cualquier otro grupo ciudadano, de tomar acción” (“Maia proíbe Viva Rio na<br /> prefeitura”). En sus escritos más teóricos sobre el tercer sector, Fernandes distingue entre las ONGS<br /> y movimientos que pretenden ser representativos, como sindicatos, asociaciones de moradores, y<br /> ciertos movimientos sociales. “En consecuencia, no dependen del complejo juego político<br /> implicado en los sistemas representativos para legitimar sus decisiones” (Fernandes 1994, 71).2 Pero<br /> 2 Elizabeth Jelin critica a las ONGs y otras iniciativas de la sociedad civil por las mismas<br /> razones. Se convierten en intermediarios que no han sido elegidos para desempeñar esa función. No<br /> son organizaciones representativas. Pero, si se institucionalizan, se corre el riesgo que el criterio<br /> más importante sea la racionalidad o la eficiencia. Jelin acaba su crítica notando que la sociedad<br /> esto les presta gran flexibilidad a las iniciativas y a las ONGs; pueden motivar a otros a tomar<br /> acción a la vez que evitan las inercias burocráticas. Muchas de estas acciones son simbólicas y/o<br /> rituales. Su objetivo puede ser presionar al gobierno a ser más responsable. O puede estimular a<br /> gente a valorarse como ciudadanos y exigir los servicios y el acceso a las decisiones respecto de<br /> asuntos que les incumben. A veces, se trata de resolver problemas más pragmáticos como la<br /> distribución de agua limpia en un barrio. Casi siempre estas acciones son el producto de una<br /> colaboración, entre moradores, ONGs locales, empresas privadas, ONGS internacionales, y la<br /> gestión proporcionada por Viva Rio.<br /> 4. CONCLUSIÓN<br /> Los últimos dos aspectos – provocar a la gente a exigir sus derechos y a valorarse como<br /> ciudadanos – son acaso los que Afro Reggae y Olodum asimilaron a su práctica. Me parece que<br /> Ação da Cidadania y Viva Rio han servido como modelos para la acción y como fuente de discursos<br /> sobre sociedad civil. Lo mismo podría decirse de la centralidad de la cultura en todos estos grupos.<br /> Decir ciudadanía es decir ciudadanía cultural para los dos teóricos de la sociedad civil. Para<br /> Fernandes, la acción tiene que ser sobre todo comunicación, uno de los mayores estímulos a la<br /> ciudadanía, entendida aquí como inclusión y participación en la administración de la vida citadina.<br /> Betinho había razonado de una manera my parecida: “no será con tanques en las favelas or con<br /> puertas reforzadas que los cariocas lograrán transformar a la ciudad. La invasión que la favela pide<br /> es una invasión de ciudadanía,” una “revolución cultural” (Gonçalves 1994: 78).<br /> Pero como ya he sugerido más arriba, la idea del uso de la cultura para la renovacíon de la<br /> ciudadanía y de la ciudad oculta grandes desigualdades. Acaso sea posible abrir una perspectia<br /> crítica al examinar los dos criterios de esta virada a lo cultural. En la primera instancia, se trata de<br /> una desjerarquización de los valores, anclados en los presupuestos culturales. La propusta de Afro<br /> Reggae, Ação da Cidadania y Viva Rio es que la cultura de los favelados vale tanto como la de los<br /> residentes del asfalto. Pero en la segunda instancia, se trata de hacer de la cultura un recurso<br /> rentable; promover el turismo, por ejemplo. Convertir a los ciudadanos en performanceros de sí<br /> mismos. ¿Será sólo para los turistas? Esta es una pregunta que se hace Piers Armstrong en un<br /> ensayo muy sugerente sobre el uso que hace Olodum de la cultura y del patrimonio. Si bien no hay,<br /> faltando una revolución, otra fuente de recursos para promover la ciudadanía, como es el caso de<br /> Olodum en Bahia, la cultura (transformada en espacio patrimonial en el Pelourinho, CD s,<br /> camisetas, estampas, y boutiques donde se vende la autenticidad) suple esa carencia. Pero se pierde<br /> algo de ese plus cultural que no es captable por ninguna racionalidad instrumentalizadora.<br /> Armstrong sugiere que el espacio que han abierto blocos como Olodum para la valorización de la<br /> cultura afro-bahiana, se ha pagado con la autofetichización. Por una parte, los turistas que van a<br /> Bahia lo hacen en busca de la autenticidad que sólo lo afro puede rendirles. Los euro-brasileños que<br /> predominan en el sur son considerados pálidos reflejos de ellos mismos y por ende de poco interés.<br /> Por lo tanto, los afro-bahianos son valorizados por su diferencia. Esto les permite esnanchar su<br /> rentabilidad. Pero a la misma vez, como señala Armstrong, los recursos de esa fetichizante<br /> autenticidad no son ilimitados. Olodum tiene la suerte de habitar el Pelourinho y sólo hay uno en<br /> Bahia. Aún así la mayor parte de las ganancias les toca a las tradicionales industrias turísticas. Y<br /> otros blocos no les sacan ni siquiera ese mínimo de provecho a sus barrios.<br /> Armstrong observa además que Olodum ha tenido que aprender un juego político muy<br /> sofisticado, que los ubica entre la acomodación y el enfrentamiento. Creo que esta observación es<br /> válida para las otras iniciativas examinadas aquí. La capacidad de gestión no depende<br /> civil no puede substituir al Estado como promotor más importante de los derechos de ciudadanía y<br /> participación. (Jelin 411-12). Fernandes está de acuerdo. Más que cualquier otra función, presionar<br /> al Estado a asumir su responsabilidad – a veces entrando en colaboración con él – puede ser el<br /> objectivo más democratizante.<br /> unilateralmente del individuo o del grupo. Creo que al menos en estos casos, se ve que la gestión –<br /> o mejor, eso que en inglés llamamos “agency” – se tiene que examinar forzosamente en el complejo<br /> de intermediaciones en las que entra cualquier pretendiente a gestor. Lo que estas iniciativas nos<br /> muestran es una gran capacidad de aprender a entenderse como gestores mediatizados por las<br /> colaboraciones, las condiciones locales y los procesos transnacionales y globales. La cultura<br /> entendida ya no como propiedad sino como interacción, o como dijera García Canclini,<br /> coproducción, puede ser más compatible con el aprendizaje necesario para ejercer la ciudadanía en<br /> estos tiempos neoliberalizantes, cuando el Estado se retira de los servicios públicos a la vez que no<br /> deja de administrar a los ciudadanos para el beneficio del capital.<br /> Vale la pena, pues, prestar atención a las recomendaciones que hace Fernandes al final de su<br /> libro Privado, por lo tanto público. Las iniciativas no deben organizarse formalmente por entero; la<br /> integración política vertical rinde poco; la descentralización previene que se adopte un<br /> contraproducente proyecto global, supuestamente común a todos; las agendas deben ser selectivas;<br /> debe procurarse la convergencia en torno a temas específicos (como la campaña contra la violencia<br /> adoptada por Viva Rio); entrar en múltiples procesos simultáneos, facilitados por la estructura de<br /> red; alianzas múltiples y parciales; conocer los valores comunes y los casos-límite; desarrollar la<br /> capacidad de reconocer las contingencias propicias; buscar colaboraciones con el Estado y el<br /> mercado; y sobre todo desarrollar la capacidad de una comunicación multilingüe. Esta última<br /> recomendación es la que más tiene que ver con la prominencia de la cultura hoy en día. Fernandes<br /> explica que el discurso iluminista de los derechos y de la sociedad civil puede ser articulado pero no<br /> aprovechado a menos que sea traducible al lenguaje de uno; es decir, a menos que sea<br /> transculturado. Hay que aprender a ser “poliglotas de la sociabilidad” (166), traductores culturales.<br /> Esta última observación me lleva a proponer una salvedad a la tendencia a asimilar la<br /> cultura, en especial la noción de “ciudadanía cultural,” al momento político. La revelación de que lo<br /> social y lo cultural tienen valor político es ya un lugar común. Deriva, no obstante, de la muy<br /> justificada observación de que estas modalides sustentan subrepticia e invisiblemente desigualdades<br /> difíciles de desenrevesar por acción política formal precisamente porque esas desigualdades son<br /> naturalizadas de manera informal mediante la organizición social y cultural de clases, posiciones<br /> sociales, castas, géneros, sexualidades, religiones y otras formas identitarias. Los planteamientos<br /> teóricos más recientes ya no circunscriben los movimientos a la dimensión social o una<br /> comprensión de sociedad civil independiente del Estado y de la economía. Hoy en día, al contrario,<br /> se suele aceptar que toda acción es simultáneamente social, cultural y política. De hecho, los<br /> llamados “nuevos” movimientos sociales suelen definirse por la traductibilidad que practican entre<br /> acciones de modalidad social o cultural, por una parte, y propuestas políticas, por otra. De ahí que<br /> lo que no pueda resolverse por vía formalmente política pueda al menos gestionarse por medio de<br /> conductas sociales y/o culturales.<br /> Jesús Martín-Barbero ha caracterizado con gran perspicacia esta dimensión cultural de la<br /> política en los movimientos sociales y urbanos de las últimas dos décadas. Enfocando las<br /> transformaciones desterritorializantes suscitadas por las nuevas tecnologías e industrias<br /> comuncacionales, que reconstituyen el sendio de lo nacional y lo local, llega a la conclusión de que<br /> estos movimientos “dan forma a lo que la racionalidad política, creyendo incluir todo tipo de<br /> conflicto social, es incapaz de representar.” De ahí que estos movimientos reconstituyan la política<br /> en los procesos culturales de sus movilizaciones comunitarias e identitarias. La creación de nuevos<br /> imaginarios colectivos, en parte como respuesta a los procesos transnacionales y<br /> desterritorializantes, hace posible detectar y negociar las dicotomías ocultadas por esos mismos<br /> procesos. El desafío, por ejemplo, de movimientos urbanos a la creciente segregación espacial, que<br /> a la vez es una segregación y jerarquización cultural, muestra que la acción cultural es también<br /> política en tanto no permiten desarticular la lucha por la posesión del espacio público urbano con<br /> los procesos de valoración de la identidad. Concluye con una observación que pareciera provenir de<br /> las bocas de los jóvenes de Olodum y Afro Reggae: “Esta lucha corresponde a la construcción de<br /> nuevos modos de ser ciudadano (Martín-Barbero 28).<br /> Sin embargo, suele dársele prioridad al hilo político que se encuentra trenzado entre el social<br /> y el cultural. David Slater, por ejemplo, ofrece una conceptualización omnívora de lo político para<br /> explicar los efectos transfronterizos entre la acción cultural y la acción política de los movimientos<br /> sociales contemporáneos. “Los movimientos sociales – dice – pueden subvertir los presupuestos<br /> tradicionales del sistema político–poder estatal, partidos políticos, instituciones formales–al desafiar<br /> la legitimidad y la aparente normalidad y funcionamiento natural de sus efectos en la sociedad. De<br /> ahí que el papel de algunos movimientos sociales haya sido revelar los sentidos ocultos de lo<br /> político engastados en lo social” (Slater 384-85). Pero esta explicación puede entenderse como una<br /> reducción de las modalidades sociales y culturales del comportamiento a la lógica omnívora de lo<br /> político. “Lo político,” claro está, puede encontrarse en toda acción; ello depende del cristal según<br /> se mire. Pero habría que preguntarse si el cristal político deba siempre predominar sobre los otros<br /> prismas conceptuales. Por lo general, la articulación de cultura y política privilegia a esta última. El<br /> surgimiento de nuevas reclamaciones de ciudadanía y de la organización de la sociedad civil, así<br /> como algunos nuevos fenómenos producidos por la interacción transnacional y los procesos<br /> globales–que han proponen desafíos a la legitimidad y que, como señala Slater, requieren la<br /> aplicación de criterios culturales de reevaluación--han contribuido al ensanchamiento de lo que se<br /> entiende por política. En los casos que yo he examinado aquí, se aprovechan el encuentro de<br /> perspectivas distintas que desestabilizan las jerarquías sociales y culturales nacionales, facilitando<br /> un nuevo imaginario (el híbrido afro-bahiano de Olodum, o las prácticas de traductibilidad<br /> empleadas por Afro Reggae, Ação da Cidadania y Viva Rio) que promueve un concepto de<br /> ciudadanía según el cual se llega a creer en el derecho a tener derecho, inclusive derechos culturales.<br /> Las políticas de autoestima y autoayuda caben dentro de los parámetros de este concepto de<br /> ciudadanía. No obstante, estas mudanzas y novedades no alteran ni en grandes ni medianas medidas<br /> las estrucutras vigentes. Además de la enorme brecha que sigue existiendo y de hecho<br /> ensanchándose entre ricos y pobres, existe otra que muestra que por más que se hable de y traduzca<br /> la noción de sociedad civil, las estructuras sociales y culturales siguen muy refractarias. Me refiero<br /> al hecho de que tanto los líderes de Olodum como los de Afro Reggae son hombres. Los<br /> percusionistas que disfrutan del capital cultural que acumulan en sus actuaciones públicas todos son<br /> hombres. Ellos son los que ganan más. Las mujeres -- las pocas que hay -- se encuentran en las<br /> secciones administrativas de servicios. Ello sugiere que los “poliglotas de la sociabilidad” no han<br /> aprendido a trasladarse de un espacio a otro. Hay a menudo un desfase entre el discurso de sociedad<br /> civil y participación, por una parte, y la realización de verdaderos cambios sociales y culturales, por<br /> otra. No se ha logrado traducir la noción de ciudadanía cultural para transformar las desigualdades<br /> de género (Alvarez, comunicación personal).<br /> BIBLIOGRAFIA<br /> Afro Reggae. 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CULTURA Y MOVIMIENTOS SOCIALES<br /> En este trabajo me propongo indagar el papel de lo cultural en las negociaciones de ciertos<br /> movimientos sociales en contextos transnacionalizantes y globalizantes. El análisis de esta<br /> dimensión cultural es una tarea harto compleja, entre otras razones porque hay muchas definiciones<br /> de los fenómenos a estudiar, sean estos los movimientos sociales, los conceptos de cultura que<br /> manejamos, o lo que entendemos por transnacional y global. Con respecto a los últimos dos<br /> fenómenos, tomo el camino fácil de adoptar la definición que ofrece Daniel Mato: lo transnacional<br /> consiste en una relación transfronteriza entre dos o más actores, uno de los cuales al menos es un<br /> actor no-gubernamental. Semejantemente, por global entiendo acciones de alcance mundial, es<br /> decir, de efectos que se manifiestan en varias localidades del mundo (Mato 129-130).1<br /> En cuanto a los movimientos sociales, hago eco aquí de la crítica de Alberto Melucci en su<br /> reciente reconsideración del término “movimiento,” que en sí no es muy útil porque la mayor parte<br /> de los críticos “han acabado equiparándolo a cualquier fenómeno cuya acción colectiva se dé en un<br /> entorno social” (Melucci 423). Levantamientos; insurrecciones y otras formas de mobilización de<br /> obreros y campesinos; reclamaciones de soberanía o autonomía local por parte de comunidades<br /> indígenas o étnicas; las protestas a las violaciones de los derechos humanos o civiles; las demandas<br /> de reconocimiento y de acceso a derechos por parte de mujeres, minorías raciales y homosexuales;<br /> la ocupación de viviendas por los sin casa o de tierras baldías por los sem terra; las campañas contra<br /> la industria del tabaco o contra la contaminación industrial; los motines contra los programas de<br /> reajuste estructural; la organización de redes informacionales; iniciativas de autoayuda o de<br /> publicidad respecto de cuestiones del interés público como la prevención del SIDA; y muchas<br /> formas de acción colectiva que se estudian, por ejemplo, en los dos volúmenes sobre movimientos<br /> sociales coordenados por Sonia Alvarez y Arturo Escobar (1992, 1998). Enfrentarse a tanta<br /> heterogeneidad requiere un marco analítico que discierne los actantes (demandantes, reclamadores,<br /> víctimas, opresores, represores, detentadores del poder, adyuvantes, cómplices, intermediarios, etc.),<br /> las circunstancias y su disposición (localidades rurales, urbanas o suburbanas; regionales o<br /> nacionales; afectadas o no por fuerzas externas; existencia o no de medios formales o informales<br /> para la mobilización; tipo de economía, de sistema político, de formación social; etc.), los tipos de<br /> acción (insurrección, protesta, ocupación, acción pública, etc.), los tipos de colectividad<br /> (mencionados arriba), sus modos de organización (etnias, sindicatos, redes, ONGs, grupos sociales,<br /> asociaciones de autoayuda, etc.), metas (obtener recursos, ser reconicidos, cambiar leyes, eliminar<br /> la violencia, etc.), modalidades (políticas, económicas, sociales, culturales), y muchas otras<br /> categorizaciones que cualquiera de nosotros podría añadir. Cabe señalar, además, que estas<br /> categorías no son exclusivas; una acción puede servir para conseguir recursos y reconocimiento;<br /> operar a nivel local, nacional y global; ser levantamiento y petición lícita, y los actores pueden ser<br /> víctimas en una dimensíon y opresores en otra.<br /> Semejantemente, existen numerosas definiciones de “cultura,” empezando por las artes<br /> cultas, pasando por el patrimonio de una nación, extendiéndose a la producción y distribución<br /> industrial, impresa o electrónicamente mediatizada, de entretenimiento y todo tipo de<br /> 1 Según esta perspectiva, acciones llevadas a cabo por dos o más actores nacionales serían<br /> internacionales.<br /> comunicaciones, hasta la más abstracta e inclusiva descripción antropológica que atañe a todas las<br /> prácticas e instituciones que formal o informalmente contribuyen, mediante la representación<br /> simbólica o la reelaboración de estructuras materiales, a la creación del sentido y a la vez a la<br /> configuración de creencias, valores, ideas y arreglos sociales. Habría que añadir que los procesos de<br /> globalización han puesto de relieve el valor de la cultura, en todas las acepciones glosadas aquí, ya<br /> no sólo para la consolidación de una identidad nacional, o para custodiar la posición social<br /> (“gatekeeping”), sino como uno de los recursos principales del desarrollo económico y social. La<br /> globalización consiste en alteraciones a nivel local–en los casos que expongo a continuación se<br /> adoptan y adaptan músicas e identidades extranjeras–que redibujan la geografía simbólica de una<br /> ciudad o región y de la nación a que pertenecen, con repercusiones en las dimensiones sociales,<br /> políticas y hasta económicas.<br /> El reciente informe–“Nuestra diversidad creativa”–de la Comisión Munidal Para la Cultura y<br /> el Desarrollo razona que la globalización, al diversificar gustos y estilos, limita el papel del Estado<br /> en la administración de los aspectos no formalmente políticos de la ciudadanía (Our Creative<br /> Diversity, 12.html: 4). De ahí que las respuestas a los procesos de globalización provenientes de<br /> diversos tipos de movimientos sociales y culturales repercutan en la base misma del sistema<br /> político, es decir, en la autocomprensión de los sujetos que defienden sus intereses no sólo a través<br /> del voto o de la participación en mobilizaciones para acceder a o extender los derechos, sino<br /> también mediante la producción y recepción cultural. Para entender la interacción de cultura y<br /> política se ha acuñado el concepto de ciudadanía cultural (Flores & Benmayor; Miller), que<br /> infunde las políticas de la Comisión Mundial Para la Cultura y el Desarrollo. Más allá de la<br /> reclamación de derechos, la ciudadanía cultural atañe a las “nuevas formas de sociabilidad, [el]<br /> diseño más igualitario de las relacions sociales en todos sus niveles” (Dagnino 108). Como<br /> veremos, al añadir el aspecto económico a este entrelazamiento de cultura y política, se tiene que<br /> repensar el marco analítico ya no sólo tradicional que ignoraba el aspecto político de la<br /> mobilización social sino el marco analítico de los llamados nuevos movimientos sociales que a<br /> partir de los regímenes autoritarios y la transición a la democracia en América Latina reconfiguraron<br /> la relación entre lo social y lo político. Con la globalización, tanto la de arriba como la de abajo, ya<br /> no es viable una comprensión tradicional de la acción política, lo cual no quiere decir que debe<br /> abandonarse del todo la idea de una esfera política sino que hay que prestarle mayor atención a los<br /> efectos políticos de acciones que se suponen culturales o económicas; por añadidura, hay que incluir<br /> las políticas culturales, formales o presupuestas, en cualquier análisis de los movimientos sociales.<br /> La emergencia de los nuevos conceptos de cultura y desarrollo y ciudadanía cultural parece apoyar<br /> el razonamiento de que la globalización tiende a culturalizar la economía y la política (Waters 9).<br /> 2. ACCIÓN CIUDADANA Y CULTURA<br /> Mi propósito no es ofrecer un elenco exhaustivo de rasgos diferenciales que constituyan un<br /> modelo universal de los movimientos sociales, sino ponderar la magnitud del desafío para luego<br /> proponer una tarea más modesta: a saber, circunscribir mis comentarios a un conjunto reducido y<br /> manejable de rasgos. A partir de dos grupos culturales (Olodum y Afro Reggae) y dos iniciativas de<br /> acción ciudadana (Ação da Cidadania y Viva Rio) que vengo investigando en Brasil, propongo una<br /> serie de observaciones acerca de los aspectos políticos derivados de sus prácticas explícita o<br /> implícitamente culturales. Estos grupos e inciativas llevan a cabo acciones cuyo propósito es<br /> resolver problemas, conflictos y desigualdades sociales y económicas a la vez que fomentar un<br /> fuerte activismo cultural. Sus gestiones, además, son siempre consociales, es decir, se distribuyen en<br /> complejas redes de colaboración entre instituciones públicas, privadas, ONGS, y asociaciones<br /> sociales y culturales. Podría decirse que la identidad de estos grupos y su capacidad de gestión, que<br /> suelen pensarse como unívocas y como propiedad inalienable de individuos y colectividades, se<br /> configuran en esta compleja co-producción que adjunta lo local, lo nacional y lo internacional.<br /> A. OLODUM<br /> El Grupo Cultural Olodum, reconocido globalmente hoy día como uno de los protagonistas<br /> de la “World Music,” entró en la conciencia de los públicos no brasileños cuando grabaron el disco<br /> Rhythm of the Saints con Paul Simon en 1991. Ese mismo año tocaron en el Parque Central de New<br /> York con Simon. Antes habían colaborado con David Byrne y subsiguientemente con el artista de<br /> reggae Jimmy Cliff, y los jazzistas Wayne Shorter y Herbie Hancock. En 1994, aparecieron en el<br /> videoclip “They Don’t Really Care About Us” dirigido por Spike Lee para Michael Jackson, quien<br /> causó un pequeño escándalo al pasearse por Bahia con una máscara quirúrjica para protegerse del<br /> ambiente infecto que se imaginó permeaba las calles de la ciudad. Lo que acaso no se sepa de<br /> Olodum es que viene protagonizando la reafricanización de Bahia y el renacimineto de un concepto<br /> de sociedad civil desde que se formó como bloco afro ( grupo o fraternidad que desfila en el<br /> carnaval) en 1979. El protagonismo cultural (la reafricanización) es inseparable de su protagonismo<br /> civil. Olodum se estableció ONG, “que atua na área da militância do movimento negro brasileiro,”<br /> para realizar una serie de programas sociales que beneficiarían a la mayoría negra y pobre de su<br /> barrio Maciel.<br /> Según su home page, Olodum realiza acciones de combate a la discriminación racial,<br /> estimula la auto-estima y el orgullo de los afro-brasileños, defiende y lucha para asegurar los<br /> derechos civiles y humanos de las personas marginalizadas,” y colabora en campañas para prevenir<br /> el SIDA, el cólera, y el deterioro urbano (Olodum, “Apresentação”). Estas actividades aprovechan la<br /> colaboración con la ABONG (Associação Brasileira de Organizações não Governamentais), la<br /> Comissão Interministerial de valorização da comunidade negra do Governo federal, Federação dos<br /> Blocos do Brasil, Feneba (Fórum de Entidades Negras da Bahia) y sus convenios con la Universidad<br /> Federal da Bahia, el insituto Brazil Florida de la Universidad de Florida, la Casa Jorge Amado, el<br /> IPAC (Instituto do Patromônio Artístico e Cultural do Estado da Bahia), la Setrab (Secretaria do<br /> Trabalho do Governo do Estado da Bahia), y la Secretaria de Educação de la Prefeitura Municipal<br /> do Salvador.<br /> Olodum también tiene campanhas educacionales, con el doble propósito de conscientizar a<br /> los jóvenes acerca de su patrimonio afro-brasileño y prepararlos para entrar en el mercado de<br /> trabajo. En su Escuela Creativa se dan cursos sobre ciudadanía, derechos humanos, cultura y<br /> empresarialismo. Su promoción de la auto-estima está respaldada no sólo por este curriculum sino<br /> también por la fundacíon de una fábrica donde se producen los artículos (discos, CD s, camisetas,<br /> estampas, sombreros y todo tipo de parafernalia para turistas) que luego se venden en una cadena de<br /> boutiques, modeladas en base a la tienda de Spike Lee en New York, y distribuidas en los centros<br /> comerciales de la ciudad y hasta en el aeropuerto.<br /> Como parte de su iniciativa para el desarrollo de la ciudad, Olodum desempeñó un papel<br /> importante en la restauración del Pelourinho, la plaza central de Maciel, y acaso el lugar de mayor<br /> simbolismo afro-brasileño, pues allí los esclavos eran castigados y vendidos en subasta. Para este<br /> propósito, Olodum formó parte de una red compuesta de otros grupos culturales y sociales,<br /> empresas, fundaciones, ONGs, instituciones del gobierno municipal y federal, bancos, la iglesia y la<br /> industria del turismo. La composición de esta red permite apreciar el enlazamiento de las<br /> dimensiones culturales, politicas y económicas. Según sus propios cálculos, la Banda Olodum<br /> genera sueldos para sus músicos muy por encima del ingreso promedio de la región y con el<br /> excedente, que constituye un 30%, apoya las actividades que Olodum-ONG sin fines lucrativos<br /> desempeña a lo largo del año. Esos ingresos provienen de su empresarialismo, de su proclividad a<br /> aprovechar el turismo, y en el proceso explotar su propio patrimonio, su identidad cultural, y sus<br /> actuaciones musicales.<br /> En cuanto a este último factor, Olodum ha sido muy hábil en la invención de nuevos géneros<br /> musicales, el más famoso de los cuales es el samba-reggae, que muestra que el grupo está dispuesto<br /> a hibridizar tanto su producción cultural como su activismo social y cívico con las corrientes más<br /> exitosas en el contexto mundial: por una parte, música de la diáspora africana –ritmo reggae e<br /> instrumentos afrocubanos (McGowan & Pessanha, 128)–, y por otra, el discurso de la sociedad civil<br /> tal como lo diseminan las ONGs e instituciones globales como la UNESCO: ciudadanía, derechos<br /> humanos, empresa sin fines lucrativos, tercer sector, autoestima, desarrollo culturalmente<br /> sustentable. Curiosamente, esta mundialización de contenido (cultura) y estructura (ONG) opera<br /> sobre todo en relación al ideologema de la “comunidad.” La transformación de Olodum en<br /> empresarios de la cultura y en activistas de la sociedad civil se dio conforme a los registros<br /> discursivos de instituciones como UNESCO (que dicho sea de paso, promovió la restauración del<br /> Pelourinho), de la “World Music,” que también tiene sus activistas de derechos humanos como se<br /> vio en conciertos como Live Aid, y en los esfuerzos de artistas como Sting. Esta aproximación de<br /> temas de sociedad civil y de cultura merece mayor elaboración. Pero antes, cabe pasar al otro grupo<br /> cultural, Afro Reggae.<br /> B. GRUPO CULTURAL AFRO REGGAE<br /> Como Olodum, el Grupo Cultural Afro Reggae combinó una nueva identidad cultural<br /> basada en formas internacionales de música de la diáspora africana–reggae, rap, funk–con su<br /> activismo social, político y empresarial. Como Olodum, se mantienen relaciones con el movimiento<br /> negro, pero prevalece un acercamiento cultural más que propiamente político a los problemas que<br /> procura remediar el grupo: discriminación racial, violencia, y pobreza. Como Olodum, Afro Reggae<br /> toma a la “comunidad” como plataforma legitimadora de todas sus prácticas. El Grupo Cultural<br /> Afro Reggae fue creado en 1993 después de una serie de eventos violentos en su barrio, la favela<br /> Vigário Geral, que culminaron ese año con la masacre por la policía de 21 residentes, inclusive los<br /> ocho miembros de una familia evangélica. La policía quiso vengarse de los narcotraficantes locales<br /> que habían matado a dos de sus socios el día anterior. A partir de este evento trágico, nacieron<br /> varias iniciativas. Entre ellas la transformación de la casa de la masacre en una “Casa da Paz” que<br /> serviría de centro cultural para la comunidad. Cabe mencionar que la otra iniciativa que surgió para<br /> ponerle fin a la violencia, la acción ciudadana Viva Rio, estableció una red muy amplia de socios,<br /> entre ellos banqueros, periodistas, la televisión, iglesias, sindicatos, y activistas de las favelas,<br /> inclusive miembros de Afro Reggae. Colaboraron entonces en la transformación de la Casa da Paz y<br /> han seguido su colaboración hasta hoy día en un sinnúmero de campañas.<br /> Como Olodum, Afro Reggae evita una política de la identidad, a pesar de que casi todos sus<br /> referentes provengan de la diáspora africana, tanto brasileña como caribeña y estadunidense. Ello no<br /> implica un rechazo a lo “negro,” sino a los modos en que el movimiento negro manifestó su política<br /> racial, vinculada a proyectos de concientización que poco decían a los jóvenes de las favelas y<br /> suburbios brasileños. Pero como señala Olívia Maria Gomes da Cunha, más que un rechazo al<br /> movimiento negro se trata de una “estrategia para legitimar otros tipos de colaboraciones<br /> [“parcerias”] y vínculos con movimientos, grupos culturales, ONGS, e instituciones” (239). Estos<br /> relacionamientos facilitan la profesionalización del grupo, algo que se hace muy evidente en sus<br /> comunicados por correo electrónico y su periódico: “BANDA II” (AFRONET, 9 Apr 1998),<br /> “Música Exaltai “ (AFRONET, 14 Apr 1997), "Nova Cara" (<afronoticias> 22 May 1998). Otros<br /> comunicados tratan de su permeación de otros espacios de sociabilidad, como el Teatro del<br /> Oprimido (AFRONET, 23 May 1997), la televisión y las celebridades de la música popular como<br /> Hermano Vianna y Fernanda Abreu (“Circo do Mundo,” AFRONET 5 May 1997).<br /> En otros escritos y acciones de Afro Reggae, que permean espacios de sociabilidad donde<br /> estos jóvenes jamás habían entrado antes, constatamos el uso de términos como sociedad civil,<br /> ciudadanía y derechos: “PREMIO REEBOK PARA DERECHOS HUMANOS,” otorgado por<br /> Herbert de Souza (“Betinho”), director de IBASE y de la Ação da Cidadania, a José Júnior,<br /> coordenador de Afro Reggae (AFRONET, 17 Jun 1997), y Projeto “Batidania ‘batidas pela<br /> cidadania’” (AFRONET, 24 Jan 1997). En contraste con las noticias de su periódico, que más a<br /> menudo tienen que ver con música, celebridades y cultura de la diáspora, los comunicados<br /> electrónicos suelen versar sobre las iniciativas sociales, como, por ejemplo, “Este programa tem<br /> como objetivo principal, desviar jovens do caminho da criminalidade e do subemprego. Com o<br /> decorrer dos anos, várias entidades governamentais e não governamentais passaram a participar e<br /> apoiar ações desenvolvidas pelo GCAR na favela de Vigário Geral e no morro do Cantagalo”<br /> (“Fundación del Centro Cultural Afro Reggae Vigário Geral”). Esta última noticia es compatible<br /> con las políticas de las dos iniciativas de acción ciudadana que pasaré a comentar a continuación:<br /> ofrecerles a los jóvenes, que están entre la espada de los narcotraficantes y la pared de la policía,<br /> una alternativa arraigada en el activismo cultural, que se espera pueda estimular su participación y<br /> generar empleos, al menos en los sectores del entretenimiento y el turismo. Clarice Pechman, una<br /> economista interesada en el desarrollo mediante la cultura, e integrante del consejo coordinador de<br /> Viva Rio, promovió inversiones en la música funk, que reúne mas de 1 & ½ millones de jóvenes<br /> cada fin de semana en las favelas y suburbios de Rio de Janeiro. La cultura del funk, según ella, es<br /> una excelente alternativa al atractivo tanto económico como cultural (en particular para los varones)<br /> del narcotráfico. “Para atraer a estos jóvenes a otras actividades, hay que usar formas de<br /> organziación ya existentes. Una opción son los clubes de baile funk en Rio de Janeiro. Hoy este<br /> movimiento es conocido por su violencia, pero tambien tenemos que apoyar su lado positivo, que es<br /> más poderoso. Estos clubes de baile son una forma alternativa de subsistencia y de recreo para estos<br /> jóvenes, que reciben entrenamiento profesional en la música, el baile, la producción de video, y la<br /> promoción de actividades culturales. El funk puede llegar hasta ser una atracción para turistas e<br /> incluirse en los calendarios de actividades culturales” (Faria 1994).<br /> El discurso de sociedad civil, ciudadanía y derechos no es “natural” a estos dos grupos<br /> culturales. Tampoco me parece artificial. Es más bien una resignifiación de un discurso que les<br /> ofrece entradas en sectores donde se les extiende la posibilidad de acceso a bienes (financiamiento,<br /> ingresos) y derechos (poder transitar, y así apropiar, el espacio público carioca sin ser tomados por<br /> delincuentes). Creo razonable proponer que en los últimos 10 o 15 años la relación de los líderes de<br /> Afro Reggae con intermediarios de fundaciones, ONGs, tanto locales como extranjeras, facilitó la<br /> integración de este discurso al universo ideológico de estos grupos. La fundación Ford, los Médicos<br /> sin Fronteras, UNESCO, la British Aid Agencies, Christian Aid, el Foro Habitat de Alemaña y<br /> muchas otras instituciones, incluyendo Ação da Cidadania y Viva Rio, fomentaron el pasaje, la<br /> traductibilidad de estos discursos. Su estructura en forma de red, que a su vez se vincula a redes<br /> nacionales e transnacionales ensancha el repertorio de conceptos y términos correspondientes al<br /> discurso de sociedad civil. Se constata, también, una voluntad de relacionamiento casi global. Como<br /> los neozapatistas de Chiapas, Afro Reggae y Olodum tienen representantes en Bruselas, Nueva<br /> York, Stanford, Paris, y 15 ciudades dentro de Brasil. Olodum hasta tiene un director de relaciones<br /> externas, Billy Arquimino, cuyo cargo es uno de los más importantes: recabar fondos para las<br /> actividades y servicios sociales. Además, ambos grupos tienen listas de correo electrónico y home<br /> pages, que les facilitan mantener sus contactos dispersos alrededor del mundo.<br /> Al leer los documentos que estos grupos diseminan, o al hablarles de sus proyectos, no deja<br /> de impresionar la soltura con que manejan la terminología de sociedad civil. Están conscientes de<br /> que hay precedentes históricos para el vínculo entre sociedad civil y empresarialismo; a veces se<br /> sospecha que han refuncionalizado a Tocqueville. Acaso esto se deba al intercambio con<br /> funcionarios de ONGS y fundaciones que a la vez son estudiosos de estos temas, como es el caso de<br /> Sonia Alvarez, que dirigió un programa de la Fundación Ford en Rio de Janeiro y que trató a estos<br /> dos grupos. De hecho, conocí por primera vez a José Júnior en una recepción organizada por Sonia<br /> Alvarez en las oficinas de la Ford. Ya comenté las iniciativas del la Comisión de la UNESCO para<br /> la Cultura y el Desarrollo. Su informe, “Nuestra diversidad creativa” fomenta programas de<br /> desarrollo culturalmente sustentables en comunidades carentes, no obstante haciendo de la cultura el<br /> recurso más importante. En el caso de Afro Reggae, se espera que este ahondamiento de la sociedad<br /> civil (formación social, profesionalización y desarrollo cultural) ofrezca alternativas para que los<br /> jóvenes favelados eviten a los nuevos caudillos populistas, es decir, los líderes de las bandas de<br /> narcotraficantes que los emplean como carne de cañón para eludir a la policía, o la prostitución o el<br /> empleo informal que apenas alcanza para la subsistencia (Afro Reggae, Campanha do Metro).<br /> Estos grupos, además, son capaces de un autoanálisis muy sofisticado. En un artículo del<br /> periódico Afro Reggae sobre sus propias actividades, el autor señala el riesgo que se corre al ubicar<br /> todas sus opciones en el activismo de sociedad civil. El riesgo atañe a “todas las organizações não<br /> governamentais. Por um lado, ajudam a construir o processo de sociedade civil democrática, o que é<br /> louvável . . . . Por outro, no entanto, correm o risco de acabarem provocando a retirada do Estado<br /> dos programas sociais. Neste caso . . . as ONGs não devem pretender ocupar as funções que cabem<br /> ao Estado. O ideal . . . é uma tabelinha entre a sociedade civil organizada e o governo” (“Afro<br /> Reggae vira tese de mestrado,” 6).<br /> 3. AÇÃO DA CIDADANIA Y VIVA RIO<br /> Como ya he sugereido, este es el lenguaje de las llamadas iniciativas de acción ciudadana,<br /> que toman la forma de redes de acción, como Ação da Cidadania, dirigida por Herbert de Souza<br /> (“Betinho”) hasta su muerte el año pasado, y Viva Rio, coordinada por Rubem César Fernandes.<br /> Ambos comenzaron como activistas atraídos por el marxismo en los años 60. Betinho era asesor en<br /> cuestiones de reforma agricultural para el presidente João Goulart, que fue derrocado por el golpe<br /> militar en el año 1964. Fernandes era un activista con el Instituto Superior de Estudos Brasileiros<br /> (ISEB), que según Renato Ortiz, generó el pensamiento descolonizador matriz que sólo con la<br /> redemocratización empezaría a tener el potencial de realizarse con el fortalecimineto de una<br /> sociedad civil (Ortiz, 45-67). Ambos tuvieron que exilarse con la entrada de la dictadura militar,<br /> Betinho a Chile, hasta la derrota de Allende, cuando se trasladó a México, y luego a Canadá, donde<br /> fundó el Núcleo Latinoamericano de Investigación; Fernandes se fue a Polonia y luego a París y a<br /> New York, donde acabó su doctorado en historia intelectual en Columbia University. Ambos<br /> regresaron cuando se declaró la amnistía general en 1979 y fundaron sendas organizaciones nogubernamentales<br /> modeladas en base a la Institute for Policy Studies, que monitorea los procesos<br /> políticos y genera investigación para formular políticas de democratización. Las etapas anteriores a<br /> la transición a la democracia merecen un estudio detenido, pero esta no es la ocasión para ello.<br /> Saltemos, pues, al comienzo de los años 90.<br /> La Ação da Cidadania Contra a Miséria e Pela Vida surgió del compromiso de Betinho con<br /> la vida pública y la acción democratizadora. El movimiento de las ONGs había madurado<br /> justamente en el momento en que se celebró la Cumbre Ambiental en Rio de Janeiro en 1992, el<br /> primer evento global patrocinado por la ONU en que hubo participación amplia por parte de las<br /> ONGs. Fernando Collor de Mello era presidente en ese entonces y las acusaciones de corrupción<br /> contra él fueron incorporadas a las actividades del las ONGs brasileñas. Betinho desempeñó un<br /> papel protagónico en el Movimineto Por la Etica en la Política que exigía la destitución de Collor.<br /> El Instituto Brasileiro de Análises Sociais e Econômicas (IBASE), ONG fundada por Betinho, ya<br /> venía exigiéndole ética a la política al publicitar toda su investigación en la prensa. La Cumbre<br /> Ambiental y el proceso de impeachment llevaron este proceso a niveles muy altos de interés<br /> público. Betinho aprovechó el momentum de la participación pública y creó un movimiento de<br /> amplio alcance llamado Ação da Cidadania Contra a Miséria e Pela Vida.<br /> El alcance de este movimiento es captado en la siguiente descripción: “La campaña es un<br /> foro para una acción nacional que incluye varios miles de organizaciones locales y 30 millones de<br /> brasileños, unidos en torno al mesnaje de que la democracia es intrínsecamente incompatible con el<br /> hambre y la pobreza. ‘Dónde hay hambre y pobreza no hay verdadera democracia,’ dice Betinho. La<br /> campaña salió a las calles in abril de 1993, creando comités, donando comida, generando empleos,<br /> cultivando tierras públicas, y ayudando a los niños . . . . Una encuesta mostró que el 90% de los<br /> brasileños creían que el movimiento era necesario . . . . Bajo el liderazgo de Betinho, IBASE sirvió<br /> como el centro nacional de operaciones para la campaña, diseminando información para unirse a la<br /> iniciativa. Surgieron unos 5,000 comités a lo largo del país que recogieron y distribuyeron comida,<br /> dinero y ropa. Como se trata de uns sistema voluntario, hay poca burocracia” (“Betinho” Brazil’s<br /> Champion of Democracy Fights Poverty”).<br /> Es evidente que Ação da Cidadania parece tener todos los problemas de las acciones<br /> voluntarias: depende de un momento catalizador difícil de reproducir, la buena voluntad de los<br /> participantes, y sobre todo, exime al Estado de su responsabilidad [“accountability”]. Luego<br /> comentaré esta desventaja, pero quisiera continuar describiendo la iniciativa. La campaña no se<br /> restringió a los problemas de miseria y pobreza sino que se extendió a la escasez de vivienda y<br /> servicios sociales. Tres fueron los ejes de la iniciativa: el desarrollo de la sociedad civil,<br /> colaboraciones [“partnersips”; “parcerias”] con el gobierno, el sector empresarial, otras ONGS, y<br /> los medios masivos. Por añadidura, la iniciativa tiene tres objetivos en lo que respecta a la<br /> profundización de la sociedad civil: colaboraciones, incentivos y descentralización. Ação da<br /> Cidadania se propuso incentivar acciones sin imponer condiciones y a través de una serie<br /> descentralizada de localidades. Lo que se buscaba era que la conciencia ética surgiera de los<br /> motivos mismos de los actores locales. Siguiendo la premisa de que el gobierno tenía que ser<br /> presionado para ser responsable, Ação rehusó institucionalizarse como agencia del gobierno. Según<br /> Betinho, el propósito de las acciones de IBASE y de Ação era presionar a los detentadores del<br /> poder, persuadirlos y a veces hasta forzarlos a dedicar sus esfuerzos para mejorar las condiciones de<br /> los pobres. Para este fin, Betinho cultivó la publicidad y las performances (espectáculos) de las<br /> campañas. Puesto que Ação no estaba aliada con ningún partido político, pudo conseguir el apoyo<br /> de la prensa y los medios electrónicos. Una limitación de este tipo de iniciativa, es que requiere del<br /> carisma de un líder como Betinho. Ação ha continuado después de su muerte, pero no ha surgido<br /> otra figura con el capital moral del que disponía Betinho.<br /> La otra iniciativa ciudadana, Viva Rio, nació el mismo año con el propósito de hacer lo que<br /> las autoridades no lograban hacer: ponerle fin a la violencia que les hacía la vida imposible a todos<br /> los cariocas, pero especialmente a los favelados. Tanto los narcotraficantes como la policía<br /> hostigaban a los residentes de los barrios pobres. La ciudad estaba decaída, en parte por el deterioro<br /> de la industria del turismo, fuente mayor de ingresos para la ciudad. Este deterioro agudizó la brecha<br /> ya bastante grande entre ricos y pobres, residentes del asfalto y moradores del morro. Se habían<br /> roído los lazos de sociabilidad de la ciudad maravillosa, celebrada en toda su producción cultural<br /> por su convivialidad. Rubem César Fernandes, director del Instituto para el Estudio de la Religión<br /> (ISER), reunió empresarios, periodistas, banqueros, académicos, sindicalistas, líderes de<br /> organizaciones barriales y muchos otros para “tender el puente donde los sectores más diversos de<br /> la población pudieran encontrarse con el sector privado e el Estado” (Yúdice 1996). Esta metáfora<br /> del puente se refiere no sólo a un espacio concreto, como una plaza, sino también, y acaso<br /> principalmente, a la esfera pública constituida por los medios, donde se pudiera realizar una<br /> comunicación entre sectores muy diversos que se estaban alejando más y más.<br /> Tanto como activista como teórico de las redes de acción social, Fernandes proyecta un<br /> “nosotros” que se refiere a los colaboradores que establecen contactos, recaban fondos, diseminan<br /> publicidad, organizan performances, etc.; todas estas acciones que se llevan a cabo conjunta y<br /> contingentemente. La iniciativa “opera como una ‘red de redes’ de manera que un pequeño equipo<br /> permanente facilita las actividades a lo largo del área metropolitana de Rio de Janeiro” (Ações do<br /> Viva Rio 1996). Fernandes mismo señala uno de los grandes problemas con este tipo de iniciativa<br /> ciudadana: no pretende representar globalmente a la sociedad. Como las ONGs, la iniciativa<br /> ciudadana “representa sólo a aquellos que apoyan el movimiento y sus ideas,” que “tienen el<br /> derecho, como cualquier otro grupo ciudadano, de tomar acción” (“Maia proíbe Viva Rio na<br /> prefeitura”). En sus escritos más teóricos sobre el tercer sector, Fernandes distingue entre las ONGS<br /> y movimientos que pretenden ser representativos, como sindicatos, asociaciones de moradores, y<br /> ciertos movimientos sociales. “En consecuencia, no dependen del complejo juego político<br /> implicado en los sistemas representativos para legitimar sus decisiones” (Fernandes 1994, 71).2 Pero<br /> 2 Elizabeth Jelin critica a las ONGs y otras iniciativas de la sociedad civil por las mismas<br /> razones. Se convierten en intermediarios que no han sido elegidos para desempeñar esa función. No<br /> son organizaciones representativas. Pero, si se institucionalizan, se corre el riesgo que el criterio<br /> más importante sea la racionalidad o la eficiencia. Jelin acaba su crítica notando que la sociedad<br /> esto les presta gran flexibilidad a las iniciativas y a las ONGs; pueden motivar a otros a tomar<br /> acción a la vez que evitan las inercias burocráticas. Muchas de estas acciones son simbólicas y/o<br /> rituales. Su objetivo puede ser presionar al gobierno a ser más responsable. O puede estimular a<br /> gente a valorarse como ciudadanos y exigir los servicios y el acceso a las decisiones respecto de<br /> asuntos que les incumben. A veces, se trata de resolver problemas más pragmáticos como la<br /> distribución de agua limpia en un barrio. Casi siempre estas acciones son el producto de una<br /> colaboración, entre moradores, ONGs locales, empresas privadas, ONGS internacionales, y la<br /> gestión proporcionada por Viva Rio.<br /> 4. CONCLUSIÓN<br /> Los últimos dos aspectos – provocar a la gente a exigir sus derechos y a valorarse como<br /> ciudadanos – son acaso los que Afro Reggae y Olodum asimilaron a su práctica. Me parece que<br /> Ação da Cidadania y Viva Rio han servido como modelos para la acción y como fuente de discursos<br /> sobre sociedad civil. Lo mismo podría decirse de la centralidad de la cultura en todos estos grupos.<br /> Decir ciudadanía es decir ciudadanía cultural para los dos teóricos de la sociedad civil. Para<br /> Fernandes, la acción tiene que ser sobre todo comunicación, uno de los mayores estímulos a la<br /> ciudadanía, entendida aquí como inclusión y participación en la administración de la vida citadina.<br /> Betinho había razonado de una manera my parecida: “no será con tanques en las favelas or con<br /> puertas reforzadas que los cariocas lograrán transformar a la ciudad. La invasión que la favela pide<br /> es una invasión de ciudadanía,” una “revolución cultural” (Gonçalves 1994: 78).<br /> Pero como ya he sugerido más arriba, la idea del uso de la cultura para la renovacíon de la<br /> ciudadanía y de la ciudad oculta grandes desigualdades. Acaso sea posible abrir una perspectia<br /> crítica al examinar los dos criterios de esta virada a lo cultural. En la primera instancia, se trata de<br /> una desjerarquización de los valores, anclados en los presupuestos culturales. La propusta de Afro<br /> Reggae, Ação da Cidadania y Viva Rio es que la cultura de los favelados vale tanto como la de los<br /> residentes del asfalto. Pero en la segunda instancia, se trata de hacer de la cultura un recurso<br /> rentable; promover el turismo, por ejemplo. Convertir a los ciudadanos en performanceros de sí<br /> mismos. ¿Será sólo para los turistas? Esta es una pregunta que se hace Piers Armstrong en un<br /> ensayo muy sugerente sobre el uso que hace Olodum de la cultura y del patrimonio. Si bien no hay,<br /> faltando una revolución, otra fuente de recursos para promover la ciudadanía, como es el caso de<br /> Olodum en Bahia, la cultura (transformada en espacio patrimonial en el Pelourinho, CD s,<br /> camisetas, estampas, y boutiques donde se vende la autenticidad) suple esa carencia. Pero se pierde<br /> algo de ese plus cultural que no es captable por ninguna racionalidad instrumentalizadora.<br /> Armstrong sugiere que el espacio que han abierto blocos como Olodum para la valorización de la<br /> cultura afro-bahiana, se ha pagado con la autofetichización. Por una parte, los turistas que van a<br /> Bahia lo hacen en busca de la autenticidad que sólo lo afro puede rendirles. Los euro-brasileños que<br /> predominan en el sur son considerados pálidos reflejos de ellos mismos y por ende de poco interés.<br /> Por lo tanto, los afro-bahianos son valorizados por su diferencia. Esto les permite esnanchar su<br /> rentabilidad. Pero a la misma vez, como señala Armstrong, los recursos de esa fetichizante<br /> autenticidad no son ilimitados. Olodum tiene la suerte de habitar el Pelourinho y sólo hay uno en<br /> Bahia. Aún así la mayor parte de las ganancias les toca a las tradicionales industrias turísticas. Y<br /> otros blocos no les sacan ni siquiera ese mínimo de provecho a sus barrios.<br /> Armstrong observa además que Olodum ha tenido que aprender un juego político muy<br /> sofisticado, que los ubica entre la acomodación y el enfrentamiento. Creo que esta observación es<br /> válida para las otras iniciativas examinadas aquí. La capacidad de gestión no depende<br /> civil no puede substituir al Estado como promotor más importante de los derechos de ciudadanía y<br /> participación. (Jelin 411-12). Fernandes está de acuerdo. Más que cualquier otra función, presionar<br /> al Estado a asumir su responsabilidad – a veces entrando en colaboración con él – puede ser el<br /> objectivo más democratizante.<br /> unilateralmente del individuo o del grupo. Creo que al menos en estos casos, se ve que la gestión –<br /> o mejor, eso que en inglés llamamos “agency” – se tiene que examinar forzosamente en el complejo<br /> de intermediaciones en las que entra cualquier pretendiente a gestor. Lo que estas iniciativas nos<br /> muestran es una gran capacidad de aprender a entenderse como gestores mediatizados por las<br /> colaboraciones, las condiciones locales y los procesos transnacionales y globales. La cultura<br /> entendida ya no como propiedad sino como interacción, o como dijera García Canclini,<br /> coproducción, puede ser más compatible con el aprendizaje necesario para ejercer la ciudadanía en<br /> estos tiempos neoliberalizantes, cuando el Estado se retira de los servicios públicos a la vez que no<br /> deja de administrar a los ciudadanos para el beneficio del capital.<br /> Vale la pena, pues, prestar atención a las recomendaciones que hace Fernandes al final de su<br /> libro Privado, por lo tanto público. Las iniciativas no deben organizarse formalmente por entero; la<br /> integración política vertical rinde poco; la descentralización previene que se adopte un<br /> contraproducente proyecto global, supuestamente común a todos; las agendas deben ser selectivas;<br /> debe procurarse la convergencia en torno a temas específicos (como la campaña contra la violencia<br /> adoptada por Viva Rio); entrar en múltiples procesos simultáneos, facilitados por la estructura de<br /> red; alianzas múltiples y parciales; conocer los valores comunes y los casos-límite; desarrollar la<br /> capacidad de reconocer las contingencias propicias; buscar colaboraciones con el Estado y el<br /> mercado; y sobre todo desarrollar la capacidad de una comunicación multilingüe. Esta última<br /> recomendación es la que más tiene que ver con la prominencia de la cultura hoy en día. Fernandes<br /> explica que el discurso iluminista de los derechos y de la sociedad civil puede ser articulado pero no<br /> aprovechado a menos que sea traducible al lenguaje de uno; es decir, a menos que sea<br /> transculturado. Hay que aprender a ser “poliglotas de la sociabilidad” (166), traductores culturales.<br /> Esta última observación me lleva a proponer una salvedad a la tendencia a asimilar la<br /> cultura, en especial la noción de “ciudadanía cultural,” al momento político. La revelación de que lo<br /> social y lo cultural tienen valor político es ya un lugar común. Deriva, no obstante, de la muy<br /> justificada observación de que estas modalides sustentan subrepticia e invisiblemente desigualdades<br /> difíciles de desenrevesar por acción política formal precisamente porque esas desigualdades son<br /> naturalizadas de manera informal mediante la organizición social y cultural de clases, posiciones<br /> sociales, castas, géneros, sexualidades, religiones y otras formas identitarias. Los planteamientos<br /> teóricos más recientes ya no circunscriben los movimientos a la dimensión social o una<br /> comprensión de sociedad civil independiente del Estado y de la economía. Hoy en día, al contrario,<br /> se suele aceptar que toda acción es simultáneamente social, cultural y política. De hecho, los<br /> llamados “nuevos” movimientos sociales suelen definirse por la traductibilidad que practican entre<br /> acciones de modalidad social o cultural, por una parte, y propuestas políticas, por otra. De ahí que<br /> lo que no pueda resolverse por vía formalmente política pueda al menos gestionarse por medio de<br /> conductas sociales y/o culturales.<br /> Jesús Martín-Barbero ha caracterizado con gran perspicacia esta dimensión cultural de la<br /> política en los movimientos sociales y urbanos de las últimas dos décadas. Enfocando las<br /> transformaciones desterritorializantes suscitadas por las nuevas tecnologías e industrias<br /> comuncacionales, que reconstituyen el sendio de lo nacional y lo local, llega a la conclusión de que<br /> estos movimientos “dan forma a lo que la racionalidad política, creyendo incluir todo tipo de<br /> conflicto social, es incapaz de representar.” De ahí que estos movimientos reconstituyan la política<br /> en los procesos culturales de sus movilizaciones comunitarias e identitarias. La creación de nuevos<br /> imaginarios colectivos, en parte como respuesta a los procesos transnacionales y<br /> desterritorializantes, hace posible detectar y negociar las dicotomías ocultadas por esos mismos<br /> procesos. El desafío, por ejemplo, de movimientos urbanos a la creciente segregación espacial, que<br /> a la vez es una segregación y jerarquización cultural, muestra que la acción cultural es también<br /> política en tanto no permiten desarticular la lucha por la posesión del espacio público urbano con<br /> los procesos de valoración de la identidad. Concluye con una observación que pareciera provenir de<br /> las bocas de los jóvenes de Olodum y Afro Reggae: “Esta lucha corresponde a la construcción de<br /> nuevos modos de ser ciudadano (Martín-Barbero 28).<br /> Sin embargo, suele dársele prioridad al hilo político que se encuentra trenzado entre el social<br /> y el cultural. David Slater, por ejemplo, ofrece una conceptualización omnívora de lo político para<br /> explicar los efectos transfronterizos entre la acción cultural y la acción política de los movimientos<br /> sociales contemporáneos. “Los movimientos sociales – dice – pueden subvertir los presupuestos<br /> tradicionales del sistema político–poder estatal, partidos políticos, instituciones formales–al desafiar<br /> la legitimidad y la aparente normalidad y funcionamiento natural de sus efectos en la sociedad. De<br /> ahí que el papel de algunos movimientos sociales haya sido revelar los sentidos ocultos de lo<br /> político engastados en lo social” (Slater 384-85). Pero esta explicación puede entenderse como una<br /> reducción de las modalidades sociales y culturales del comportamiento a la lógica omnívora de lo<br /> político. “Lo político,” claro está, puede encontrarse en toda acción; ello depende del cristal según<br /> se mire. Pero habría que preguntarse si el cristal político deba siempre predominar sobre los otros<br /> prismas conceptuales. Por lo general, la articulación de cultura y política privilegia a esta última. El<br /> surgimiento de nuevas reclamaciones de ciudadanía y de la organización de la sociedad civil, así<br /> como algunos nuevos fenómenos producidos por la interacción transnacional y los procesos<br /> globales–que han proponen desafíos a la legitimidad y que, como señala Slater, requieren la<br /> aplicación de criterios culturales de reevaluación--han contribuido al ensanchamiento de lo que se<br /> entiende por política. En los casos que yo he examinado aquí, se aprovechan el encuentro de<br /> perspectivas distintas que desestabilizan las jerarquías sociales y culturales nacionales, facilitando<br /> un nuevo imaginario (el híbrido afro-bahiano de Olodum, o las prácticas de traductibilidad<br /> empleadas por Afro Reggae, Ação da Cidadania y Viva Rio) que promueve un concepto de<br /> ciudadanía según el cual se llega a creer en el derecho a tener derecho, inclusive derechos culturales.<br /> Las políticas de autoestima y autoayuda caben dentro de los parámetros de este concepto de<br /> ciudadanía. No obstante, estas mudanzas y novedades no alteran ni en grandes ni medianas medidas<br /> las estrucutras vigentes. Además de la enorme brecha que sigue existiendo y de hecho<br /> ensanchándose entre ricos y pobres, existe otra que muestra que por más que se hable de y traduzca<br /> la noción de sociedad civil, las estructuras sociales y culturales siguen muy refractarias. Me refiero<br /> al hecho de que tanto los líderes de Olodum como los de Afro Reggae son hombres. Los<br /> percusionistas que disfrutan del capital cultural que acumulan en sus actuaciones públicas todos son<br /> hombres. Ellos son los que ganan más. Las mujeres -- las pocas que hay -- se encuentran en las<br /> secciones administrativas de servicios. Ello sugiere que los “poliglotas de la sociabilidad” no han<br /> aprendido a trasladarse de un espacio a otro. Hay a menudo un desfase entre el discurso de sociedad<br /> civil y participación, por una parte, y la realización de verdaderos cambios sociales y culturales, por<br /> otra. No se ha logrado traducir la noción de ciudadanía cultural para transformar las desigualdades<br /> de género (Alvarez, comunicación personal).<br /> BIBLIOGRAFIA<br /> Afro Reggae. 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Olga Cecilia Bustamante<br /> Familia Musical CONTACTO<br /> Medellín -Colombia.<br /> ocba@epm.net.co<br /> Los profundos cambios ocasionados por la globalización y los adelantos<br /> tecnológicos e informáticos en las últimas décadas, han generado nuevos actores<br /> musicales y nuevos escenarios creados por la evangelización musical popular.<br /> Así, la música religiosa católica se llevó de los grandes templos y teatros a los<br /> pequeños espacios hogareños, y a los lugares públicos de encuentro masivo. Y<br /> pasó de un público reducido y privilegiado, al goce de una masa heterogénea que<br /> no distingue clase, sexo y etnia.<br /> Ya analizamos como desde el Concilio Vaticano II, la diversidad de géneros<br /> propios de cada país amplió el espectro musical religioso católico, con aires que<br /> identificaron cada cultura concreta. Sin embargo, el fenómeno de la cultura<br /> mediatizada por la radio, el cine, la televisión, la Internet y otros canales de<br /> comunicación, ha influido en las tendencias rítmico musicales que siguen los<br /> artistas, productores, distribuidores y especialmente el público de música religiosa.<br /> Las baladas, el rock, el pop y sus variaciones, son los ritmos impuestos por los<br /> medios dentro del mercado religioso actual.<br /> En este sentido, la música católica no se ha aislado de la cultura a la cual<br /> pertenece. Hoy, la cultura de masas atraviesa todas las creencias, prácticas y<br /> producciones simbólicas de la sociedad. Los medios de comunicación, ejes<br /> centrales de dicha cultura, influyen de una u otra forma, en la percepción religiosa<br /> de los cristianos católicos y se constituyen en herramientas para acercar a Dios a<br /> la subjetividad y cotidianeidad de los creyentes. Se puede afirmar que los mass<br /> media construyen y redefinen la musica católica para la liturgia y fuera de ella.<br /> En el ámbito cultural masivo los mass media legitiman la información musical<br /> religiosa popular, porque imponen artistas, posicionan productos musicales<br /> religiosos, ofrecen modelos de vida y sostienen la imagen de un cantante; Y<br /> aunque los evangelizadores musicales no buscan con su trabajo la gloria personal<br /> sino la Gloria de Dios, los medios de comunicación le otorgan a cada uno de ellos<br /> un liderazgo espiritual en la mente de los creyentes católicos.<br /> Al respecto, “el padre Marcelo Rossi del Brasil reconoce que buena parte de su<br /> secreto para atraer multitudes está en los medios de comunicación: vivimos en un<br /> mundo globalizado”1.<br /> Los actos religiosos de hoy se pueden asociar con el fenómeno de masas, con<br /> los grupos humanos de mucho afecto y calor. Grandes espectáculos y megaconciertos<br /> religiosos donde los creyentes se integran para expresar su fe a Dios.<br /> Recordemos, que el padre Rossi y nueve sacerdotes en concierto, congregaron en<br /> el Estadio Maracaná 140.000 fieles de la Iglesia Católica, mediante una misa que<br /> se celebró con motivo de la fiesta de la Santa Patrona del Brasil - Nuestra Señora<br /> de Aparecida -, el 12 de octubre de 1999.<br /> En los conciertos de música católica se combinan diferentes elementos teatrales,<br /> pantallas gigantes, danzas, luces, humo, grandes escenografías, con la oración<br /> hablada y cantada, para obedecer a la tendencia de la música-espectáculo<br /> impuesta por los mass media.<br /> A lo anterior se le agrega que la difusión de la música popular religiosa por parte<br /> de los medios, se ha encargado de ubicar algunos temas como verdaderos éxitos,<br /> hasta el punto de llegar a vender millonarias copias en disco compacto o casetes.<br /> 1 El Colombiano. Miércoles octubre 13 de 1999. Página 2A.<br /> Es decir, sin los medios de comunicación sería imposible insertar a los<br /> consumidores dentro de una red mundial de mercadeo musical.<br /> En ciertos casos, se han alcanzado los primeros lugares en las listas de la radio<br /> comercial, por encima de consagrados artistas nacionales e internacionales de<br /> pop, rock, raggae o tecno profano.<br /> Por ejemplo, el retorno espiritual a fin de milenio suscitó un interés hacia el canto<br /> gregoriano. Los monjes del monasterio de Santo Domingo de Silos (Burgos)<br /> registraron la monodia cristiana en un compacto que se convirtió en éxito rotundo<br /> entre los jóvenes del mundo occidental, en 1996. Este hecho, llamó la atención de<br /> las casas discográficas multinacionales, para un canto que sólo era escuchado<br /> por las comunidades eclesiales y los melómanos en general.<br /> Dos años más tarde, el sacerdote Marcelo Rossi lanzó su primera producción<br /> llamada Música para alabar al Señor, grabada en octubre de 1998, de “la cual<br /> vendió 3.3 millones de copias en un año, en Brasil2.<br /> Otro hecho trascendental para la Iglesia Católica y ejemplo de una nueva<br /> evangelización para la cultura contemporánea que vivimos, fue la primera<br /> grabación musical que personificó la voz hablada y cantada de Su Santidad Juan<br /> Pablo II, titulada Abba Pater. Esta producción se difundió por todo el mundo como<br /> instrumento de evangelización, con motivo del Jubileo del año 2000,<br /> convirtiéndose en un fenómeno religioso y cultural masivo.<br /> Por consiguiente, la música religiosa católica ha sido sometida a los valores que<br /> dinamizan el mercado y los espectáculos producidos por un mundo globalizado.<br /> La forma de los productos musicales religiosos católicos se asemeja cada día<br /> más, en cuanto a portadas, labels y sonido a la música profana o protestante. Ya<br /> se tienen en cuenta todos los conceptos empresariales y administrativos para<br /> 2 El Colombiano. Miércoles octubre 13 de 1999. Página 2ª.<br /> hacer de la música religiosa católica un negocio musical. La promoción, la<br /> distribución, las ventas masivas de los productos y las giras artísticas<br /> evangelizadoras ya forman parte cotidiana de las agendas de los artistas de<br /> música católica.<br /> En este marco, las productoras de música popular católica también se han<br /> incrementado a fines del siglo XX y principios del XXI. En unos años no será raro<br /> observar como se consolidan grandes compañías multinacionales católicas de<br /> laicos que difundan los productos y servicios en serie para millones de<br /> consumidores católicos, con el fin de ser distribuidos y comercializados en todo el<br /> mundo dentro de una industria musical religiosa.<br /> En este orden de ideas, los medios de comunicación, la globalización y el auge del<br /> estilo popular, cambiaron las prácticas religiosas y la función de la música católica<br /> en la vida cotidiana. No obstante, nada de toda esta industria fonográfica religiosa<br /> tiene sentido sin que cada artista o empresa católica musical conjugue el arte y los<br /> conceptos empresariales que surgen de un mundo globalizado, con un testimonio<br /> de vida cristiana que proclame los valores del Evangelio.<br /> En la parte financiera, la música religiosa católica no es un trampolín de la fama o<br /> de lucro personal. Los fines económicos percibidos por las ventas de los discos<br /> citados, se han revertido en nobles causas a favor de la evangelización, la paz y la<br /> justicia social de los más pobres y débiles.<br /> Hoy se han creado nuevos actores de participación, nuevos escenarios, nuevos<br /> sonidos, ritmos y formas externas que han hecho de la música católica un negocio<br /> musical. Un negocio, que si se queda sin el espíritu de Dios sería como un cuerpo<br /> sin vida, trayendo consigo nuevas frustraciones, vanidades y malentendidos para<br /> aquellos artistas que no han comprendido que el único negocio que nos debe<br /> interesar “es el de salvar almas”, como decía San Alfonso M. de Ligoria. </p> Comunicación http://s3.amazonaws.com/lcp/beli/myfiles/lapiz65x65.jpg http://beli.lacoctelera.net/post/2005/07/19/la-globalizacion-la-economia LA GLOBALIZACIÓN DE LA ECONOMÍA MUNDIAL:LA REALIDAD Y EL MITO 2005-07-19T19:57:16+00:00 2009-05-19T18:00:45+00:00 <p><img src="http://www.lacoctelera.com/beli/imagen/images econo2.jpg" width="78" height="100" class="imgizqda" /></p> <p>Dr. Osvaldo Martínez<br /> Director del Centro de<br /> Investigaciones de la<br /> Economía Mundial (CIEM)<br /> Casi es imposible abrir una revista, escuchar noticias,<br /> asistir a seminarios académicos o leer un periódico sin que<br /> nos indiquen que viajamos en un planeta que se ha globalizado<br /> y que en dicho intrincado y evidente proceso la globalización<br /> de la economía mundial es como la tutora de todos las otras<br /> abundantes globalizaciones: la tecnológica, la de los medios,<br /> la cultural e incluso la globalización de los modos y maneras<br /> de destruir el medio ambiente.<br /> Se nos habla de una nueva “economía-mundo” en la que los<br /> estados nacionales casi se han disuelto y perdido el sentido<br /> la soberanía nacional, en virtud de unas tendencias<br /> universales que han ido diseñando un traje de igual color y<br /> estilo para todos los países: un uniforme que todos deben<br /> llevar como distintivo de formar parte de la modernidad. Rios<br /> de tinta han corrido en innumerables libros y artículos sobre<br /> globalización. Decenas de interpretaciones diferentes tienen<br /> un proceso del que muchos hablan aludiendo a realidades o<br /> ficciones en las que lo único común es el término<br /> globalización. Este término, tal vez por su generalidad y<br /> ambigüedad unidos a una aparente y decisiva capacidad de<br /> sobredeterminación, está sirviendo para intentar explicar<br /> muchas cosas.<br /> Desde la fiebre por el uso de nuevas y más sofisticadas<br /> computadoras hasta el auge del narcotráfico, todo puede ser<br /> explicado por la globalización sin necesidad de culpables,<br /> pues se trataría de algo tan objetivo e ineluctable como la<br /> salida y puesta del sol. Hasta los revolucionarios<br /> arrepentidos presentan la globalización como justificación<br /> para la deserción, pues se dice que ella no deja espacio para<br /> plantearse transformaciones revolucionarias1<br /> Tanto uso y abuso de la globalización merece separar la<br /> realidad de la ficción, la tendencia objetiva de la<br /> manipulación ideológica.<br /> La globalización de la economía mundial no es una mentira ni<br /> una perversa invención transnacional. Es un proceso objetivo<br /> del capitalismo de nuestros días, pero en modo alguno equivale<br /> al triunfo universal y definitivo de ese sistema ni a la<br /> abolición de las contradicciones entre clases sociales o entre<br /> países y de regiones, ni a la cancelación de las<br /> transformaciones revolucionarias, ni tampoco a la inevitable<br /> adopción como camisa de fuerza, por todos los países de un<br /> cierto patrón de conducta en su política interna y externa.<br /> Es evidente que la economía mundial de 1996 es diferente a la<br /> de 1970 y aún más a la de décadas anteriores. No se trata solo<br /> 1Jorge Castañeda; “La izquierda en ascuas y en ciernes”.<br /> “Las posibilidades de grandes trastocamientos del orden económico y social interno de un país o una<br /> región siguen siendo diminutas debido ante todo a las restricciones externas impuestas por la<br /> globalización”.<br /> de las magnitudes del comercio internacional, de los<br /> movimientos de capital o de las transacciones bursátiles sean<br /> mayores, sino que existe un superior grado de interpenetración<br /> de economías nacionales ahora más cercanas por la revolución<br /> en los medios de transporte, mucho mejor comunicadas por la<br /> revolución en los medios de comunicación y transmisión de<br /> información e integradas en una red transnacional tejida por<br /> un capital que tiene ahora una movilidad internacional<br /> enormemente superior a la de sus bisabuelos del siglo pasado.<br /> Puede comprenderse el sustrato tecnológico objetivo de la<br /> globalización actual si comparamos las largas semanas y meses<br /> de navegación entre Europa y Las Antillas en el siglo pasado<br /> con las pocas horas que hoy demoramos en trasladarnos, o el<br /> engorroso envío de información y documentos del pasado con el<br /> uso del fax, el correo electrónico, los satélites. u las<br /> reducidas posibilidades que la tecnología ofrecía para la<br /> realización de la vocación internacional que el capital posee<br /> desde su cuna, con las pasmosas posibilidades que ahora<br /> permiten mover miles de millones de dólares en segundos hacia<br /> casi cualquier punto del planeta, accionando los mandos de una<br /> computadora.<br /> Sobre esa base tecnológica e interaccionado con ella, ha<br /> ocurrido un enorme crecimiento del comercio mundial, de los<br /> movimientos internacionales de capital y en especial, del<br /> capital en forma financiera, a ritmos mayores que el<br /> Revista Nueva Sociedad No. 141. Enero-Febrero 1996, pág. 22.<br /> crecimientos de la producción o de los indicadores productivomateriales<br /> o de servicios que conforman la economía “real”. La<br /> llamada burbuja financiera formada por la especulación en<br /> títulos de valor le ha dado el sello tal vez más<br /> característico a los últimos 20 años de la economía mundial<br /> con su vertiginoso crecimiento. Esto ha llegado a acuñar el<br /> calificativo de economía casino para designar a esta<br /> desenfrenada especulación financiera alimentada por la<br /> desregulación y el aperturismo en tanto expresiones de la<br /> oleada neoliberal, que con sus matices nacionales ha invadido<br /> la economía mundial y conquistado posiciones de mando en las<br /> políticas económicas.<br /> Entre los años 1950 y 1990 la producción mundial creció 5<br /> veces, en tanto que el comercio mundial lo hizo en 11.5 veces.<br /> Pero más revelador es que en 1970 el 90% del capital empleado<br /> en transacciones internacional era real, mientras que al<br /> finalizar 1995 dicho capital no iba más allá del 30%. Según<br /> cálculos del Harvard Business Review por cada dólar emanado de<br /> la producción y el trabajo productivo, circulan actualmente en<br /> la economía mundial entre 30 y 50 dólares surgidos del mercado<br /> financiero, girando en la ruleta de la economía casino.<br /> Los depósitos bancarios se calculan a nivel mundial en unos<br /> 800,000 millones de dólares, pero circulando en los circuitos<br /> especulativos existe una fabulosa suma que duplica la anterior<br /> que da cuerpo a esos llamados capitales golondrina que se<br /> mueven a gran velocidad sin reparar en las fronteras<br /> nacionales. Ellos acuden allí donde concurren condiciones<br /> favorables a la especulación, creando una frágil ilusión de<br /> modernidad y fugándose masivamente al primer signo de<br /> reducción de ganancia o posibilidades más beneficiosas en otro<br /> escenario. Al ocurrir en México el asesinato del aspirante<br /> presidencial Luis Donaldo Colosio, se fugaron de ese país más<br /> de 4,000 millones de dólares en solo 24 horas.<br /> Es por tanto, el capital financiero y en particular la<br /> especulación financiera exacerbada por la desregulación, el<br /> signo definitivo de la globalización de la economía mundial.<br /> La globalización del mercado financiero es una realidad, pero<br /> lo es también la volatilidad, la inestabilidad que representan<br /> enormes masas de capital moviéndose erráticamente, sin<br /> regulación efectiva, y con enorme capacidad destructiva como<br /> para poner en crisis a economías nacionales y gobiernos en<br /> pocas horas. También es cierto que este proceso por el cual se<br /> separan cada vez más la masa de capital especulativo de la<br /> base productiva real, tiene límites y no asegura buena salud<br /> para el sistema. Alguien tan imposible de acusar de marxista<br /> como John Maynard Keynes expresó: “Los especuladores pueden no<br /> hacer daño cuando sólo son burbujas en una corriente firme de<br /> espíritu de empresa, pero la situación es seria cuando la<br /> empresa se convierte en burbuja dentro de la vorágine de la<br /> especulación. Cuando el desarrollo del capital de una país se<br /> convierte en subproducto de las actividades propias de un<br /> casino, es probable que aquel se realice mal”2<br /> Los agentes que operan e impulsan la globalización son las<br /> corporaciones transnacionales. Ellas son las arañas que han<br /> tenido los hilos de araña de l mercado financiero globalizado,<br /> de la interpretación de las economías penetradas por ellas, de<br /> la supuesta economía sin fronteras, para mover el capital<br /> mediante la planeación a escala global en persecución de la<br /> máxima ganancia.<br /> Los ingresos anuales de las 500 mayores corporaciones<br /> transnacionales fueron en 1994 mayores en 50% que el Producto<br /> Interno Bruto de Estados Unidos, 10 veces mayores que el<br /> Producto toda América Latina y 25 veces mayores que el<br /> Producto Interno Bruto de Brasil, la más grande economía<br /> latinoamericana.<br /> El significado de la globalización. Los dichos y los hechos.<br /> Una primera propuesta surgida de la ideología globalizadora es<br /> que han perdido sentido las fronteras nacionales y que ya las<br /> economías no son el referente adecuado para entender esta<br /> economía-mundo. Sin han perdido sentido las economía<br /> nacionales, entonces se ha quedado sin base de sustentación<br /> económica propia el Estado-nación y resulta cuestionado el<br /> concepto y el ejercicio de la soberanía nacional en tan vital<br /> esfera.<br /> El manejo de la economía nacional no puede hacerse entonces si<br /> no es sometida a imperativos globales no surgidos del<br /> consenso, sino de la imposición de una realidad que se afirma<br /> es la única posible.<br /> A lo anterior habría que señalar el hecho de que la<br /> globalización no es una novedad escapada de toda previsión<br /> marxista. La vocación internacional del capital -uno de sus<br /> rasgos definitorios- hizo posible que el dominio capitalista<br /> tuviera como uno de sus ingredientes el establecimiento de un<br /> sistema mundial, el primero propiamente dicho en la Historia<br /> de la Humanidad. Desarrollo capitalista y crecimiento de un<br /> entramado de relaciones económicas-internacionales fueron<br /> analizados hacia el pasado y pronosticados hacia el futuro por<br /> los clásicos del marxismo desde mediados del siglo pasado. Esa<br /> misma vocación internacional, ahora asistida por los colosales<br /> avances científico-tecnológicos da como resultado un<br /> elevadísimo grado de internacionalización del capital.<br /> Pero esto no elimina la pertenencia nacional de los capitales<br /> ni equivale a una homogeneización de todas las partes de la<br /> economía mundial.<br /> 2John Maynard Keynes: Teoría de la ocupación, el interés y el dinero. Fondo de Cultura Económica,<br /> 1963, pág. 157.<br /> Esta internacionalización-globalización sigue mostrando los<br /> vínculos finalmente determinantes entre la corporación global<br /> y el Estado matriz, aunque ahora ese vínculo sea más complejo<br /> y con frecuencia no reducible exclusivamente a la economía.<br /> Las corporaciones globales son de hecho integrantes de la<br /> “seguridad nacional” de su Estado-matriz y aquí se incluyen<br /> los intereses de ponderio militar, el espionaje económico,<br /> tecnológico y financiero ejercido sobre los “aliados<br /> globales”, Exxon, Bayer o Toyota venden e invierten por todo<br /> el mundo y su objetivo es maximizar ganancias para sus<br /> accionistas, pero esto no las independiza del país donde<br /> radica la matriz, la mayoría del stock y donde pagan<br /> impuestos.3<br /> La Globalización japonesa es un ejemplo claro de integración<br /> corporaciones-estado para producir hacia el interior de la<br /> economía japonesa y en su accionar externo un modelo de<br /> desarrollo capitalista que recién ahora ha mostrado sus<br /> primeras grietas, pero en el que siempre ha sido evidente la<br /> acción del estado en defensa de las corporaciones y la<br /> utilización de éstas como elementos de elevación del ponderio<br /> nacional, de su seguridad, de su estrategia regional y<br /> mundial.<br /> 3John Sax Fernández: Globalización y regionalización. Periódico Excélsior, México, 9 enero 1996.<br /> Por último, ¿qué son las ácidas acusaciones que el gobierno<br /> norteamericano hace a su homólogo japonés para que abra su<br /> economía y reduzca sus exportaciones a Estados Unidos, y a los<br /> europeos para que dejen entrar excedentes agrícolas<br /> norteamericanos a la “casa europea”? Es obvio que se trata de<br /> la defensa de los intereses de sus corporaciones por parte del<br /> estado norteamericano, más allá de la retórica globalizadora,<br /> la independencia y la economía mundo.<br /> La supuesta tendencia a la igualación entre las partes de la<br /> economía mundial, es una dolorosa ironía. Nunca antes se habló<br /> tanto de la igualación y nunca antes fue tan profundo el<br /> desarrollo desigual entre las partes del sistema.<br /> La igualación u homogeneización de algunos componentes es<br /> selectivamente absolutizada para ocultar la enorme desigualdad<br /> o heterogeneidad.<br /> ¿Qué se ha homogeneizado en el contexto de la globalización?.<br /> Permaneciendo en el terrero de la economía y por tanto,<br /> obviando las igualaciones globales en el consumo de Coca Cola<br /> o el frívolo interés por las prácticas sexuales y el cambio de<br /> color de Michael Jackson, es visible la homogeneización del<br /> mercado financiero como síntesis de una forma compleja de<br /> movimiento internacional del capital que incluye sus<br /> dimensiones comercial y de servicios, que se superpone y, por<br /> el momento determina en cierto grado su dimensión productiva.<br /> Este mercado financiero homogeneizado da a la economía mundial<br /> la imagen de la gigantesca Bolsa en perpetua interacción con<br /> las diferentes Bolsas radicadas en diversos países, pero<br /> regidas todas por principios homogéneos, cotizando títulos de<br /> valor similares y muchas veces iguales e interconectadas por<br /> las maravillas de la informática y la voracidad especulativa.<br /> También se ha homogeneizado en alto grado el discurso<br /> predominante sobre economía. Probablemente sea este el mayor<br /> éxito de la globalización y de allí extraiga su mayor fuerza<br /> para dominar las mentes y moldear las políticas económicas en<br /> buena parte del planeta.<br /> Ese éxito consiste en que el mismo discurso de matriz<br /> neoliberal, privatizador, aperturista y desregulador, que da<br /> como verdad establecida la incurable ineptitud económica del<br /> estado, se repite en Washington, en las capitales europeas, en<br /> las capitales latinoamericanas, asiáticas y africanas, sin que<br /> las abismales distancias en términos de desarrollo, recursos y<br /> riqueza, introduzca el menor cambio o esfuerzo de adaptación.<br /> La globalización del discurso económico a nivel de la economía<br /> capitalista mundial es una realidad evidente, aunque ya no con<br /> la unanimidad sin fisuras que tuvo en años anteriores, La<br /> brutalidad de la camisa de fuerza neoliberal ha triado pobreza<br /> sin desarrollo y equidad y el proceso comienza a ser admitido<br /> mediante la búsqueda de paliativos que adoptan nombres como<br /> liberalismo social, capitalismo con rostro humano u otros.<br /> La globalización de las políticas económicas es también real,<br /> pero con menor cobertura que la globalización del discurso.<br /> Las políticas económicas que tienen como emblema las fórmulas<br /> del FMI ha sido un exitoso producto de exportación desde<br /> países desarrollados hacia el Tercer Mundo.<br /> Se ha homogeneizado a casi todo el mundo subdesarrollado en<br /> una práctica de la misma política económica, de la cual se han<br /> distanciado cuidadosamente los que a nivel de discurso las<br /> exaltan y proponen desde tribunas de gobierno, académicas,<br /> empresariales y de organismos económicos internacionales.<br /> Las consecuencias para el Tercer Mundo de esta capitulación<br /> intelectual y política que ha relegado al olvido los esfuerzos<br /> por elaborar teorías y políticas de desarrollo pensadas desde<br /> el subdesarrollo y para el, son imposibles de cuantificar en<br /> los años ya transcurridos y en los que resten, pero la<br /> tragedia esta a la vista: hay demasiado pobreza, hambre e<br /> inequidad en la estela de la privatización y el “sálvese quien<br /> pueda” del mercado perfecto.<br /> Esta globalización de la ideología económica ha erradicado el<br /> debate sobre conceptos y modelos de desarrollo diferentes que<br /> fue tan rica en los años 60 y 70. No se escucha más que un<br /> monólogo sobre como nivelar las políticas dentro de un único<br /> modelo y en la misma medida se ha reducido el espacio de<br /> maniobra y de negociación de los subdesarrollados. La más<br /> significativa victoria de la globalización neoliberal y la<br /> “teología del mercado” ha consistido en lograr que las<br /> víctimas piensen en los mismos términos que los victimarios.<br /> Incluso se ha establecido una increíble separación entre los<br /> conceptos de buen estado de la economía y bienestar de la<br /> mayoría de la población.<br /> En contra del elemental sentido común, encontramos sólidas<br /> reputaciones del buen estado de la economía y experto menejo<br /> de la política económica en países donde un pequeño segmento<br /> poblacional de ricos cada vez más ricos alza sobre unas capas<br /> medias que desaparecen y en su mayoría se suman al polo de los<br /> muchos pobres que lo son más. La globalización neoliberal ha<br /> llegado a los extremos de aceptar como necesario y aún más<br /> como estimulante y conveniente, una tasa de desempleo que<br /> hubiera escandalizado a Adam Smith, David Ricardo, John M.<br /> Keynes o cualquiera de los economistas orgánicos del sistema<br /> que creían en cierto destino capitalista de elevar el<br /> bienestar de toda la población en correspondencia con la<br /> vocación universal del sistema.<br /> También ha llegado a clasificar a los países en “rápidos” y<br /> “lentos”. Estos últimos -incapaces de insertarse en el mercado<br /> mundial- resultan sobrantes para un sistema que dice no<br /> necesitarlos. Es la primera vez en la Historia del Pensamiento<br /> Económico que se proclama a millones de seres humanos -por<br /> ejemplo, casi toda Africa Subsahariana- como sobrante y sin<br /> ningún sentido, futuro o espacio en la economía globalizada.<br /> Otro logro de la globalización es la generalización de la<br /> igualdad formal de todos los países en el mercado mundial.<br /> Todos aparecen como iguales -Estados Unidos y Burundi,<br /> Alemania y Haití- ante el supremo dictamen del mercado.<br /> Desaparecieron virtualmente concepto como los de trato<br /> preferencial y no reciprocidad, por los cuales libraron duras<br /> batallas en décadas pasadas los países del Tercer Mundo.<br /> Desaparecieron instrumentos de protección de los productos<br /> básicos exportados por los subdesarrollados, como los<br /> Convenios de Productos Básicos. Con el argumento de que<br /> interferían el perfecto engranaje del libre mercado, fueron<br /> echados a un lado. Resultado visible: entre 1980 y 1993 la<br /> América Latina perdió unos 300 mil millones de dólares por<br /> deterioro de los términos de intercambio4<br /> La homogeneización o igualación no muestra otros avances. No<br /> representa el fin de la heterogeneidad y las contradicciones,<br /> ni tampoco el fin de la Historia, a pesar de haber obtenido -<br /> con la desaparición del campo socialista- una importante<br /> atenuación de la contradicción capitalismo-socialismo.<br /> Heterogeneidad y Contradicciones.<br /> 4Cálculos del CIEM<br /> La globalización no es la llegada a un estado igualador en que<br /> la heterogeneidad y las contradicciones desaparecen. Por el<br /> contrario, es un nuevo momento del desarrollo desigual<br /> capitalista. Solo que ahora con unos niveles tan elevados de<br /> desarrollo científico tecnológico que expresan la necesidad de<br /> un uso y control social, planteando la contradicción con su<br /> apropiación y dominio probados en términos ya no solo de lucha<br /> de clases, sino de sobrevivencia de la especie en tanto<br /> convivencia en relaciones sociales y en tanto continuidad de<br /> la vida en un entorno ecológico sustentable.<br /> Sería imposible desarrollar en extenso los comentarios sobre<br /> el rosario de contradicciones -viejas con nuevas formas y<br /> nuevas con vieja esencia- que hoy actúan en el escenario<br /> globalizado de la economía mundial. Lo que sigue no va más<br /> allá de la simple mención.<br /> Ya conocemos el alto nivel de interconexión electrónica que<br /> permite transferir en segundos magnitudes de capital<br /> semejantes a los Productos Brutos de muchos países, sin<br /> regulación alguna. Sabemos que la base productiva, la economía<br /> “real” se achica cada vez más en relación a una enorme<br /> superestructura financiero-especulativa que ha adquirido no<br /> solo autonomía, sino mando sobre aquella. Pero, mientras más<br /> crece este distanciamiento, más crece este distanciamiento,<br /> más frágil se hace el sistema.<br /> La globalización de la producción requiere estabilidad en la<br /> política económica y especialmente en las finanzas. La<br /> globalización financiera tiene hoy el mando porque domina la<br /> creación de crédito, el que a su vez determina el futuro de la<br /> producción, pero estas finanzas son una volátil cadena de<br /> interdependencias sin regulación, expuesta a una ruptura por<br /> la misma fuerza especulativa creada.<br /> Las inmensas masas de capital que se mueven en el mercado<br /> financiero globalizado (las transacciones diarias bursátiles<br /> ascienden a no menos de 1 millón de millones de dólares)<br /> poseen una tremenda fuerza destructiva potencial y no hay<br /> regulación efectiva sobre ellas. Hechos tales como el continuo<br /> crecimiento de la deuda externa e interna de Estados Unidos,<br /> el endeudamiento de América Latina y del tercer Mundo o las<br /> encendidas pugnas monetarias entre norteamericanos, europeos y<br /> japoneses, constituyen algunos de los posibles detonadores de<br /> un desplome que sería tanto más grave mientras más<br /> globalizadas a interdependientes sean las economías.<br /> Junto a la globalización marcha la regionalización de la<br /> economía mundial. Son procesos contradictorios que apuntan a<br /> un escenario de choques interimperialistas ahora elevados a<br /> niveles de región.<br /> La formación de bloques regionales -Unión Europa, Japón y su<br /> relativo dominio en su zona económica, Estados Unidos con el<br /> TLC y su proyectado bloque incluyendo toda América Latina- que<br /> crean zonas preferenciales hacia el interior y excluyentes<br /> hacia el exterior son una negociación de globalización. Esta<br /> coexiste con la tendencia a la fragmentación del sistema<br /> económico implantado después de la Segunda Guerra Mundial, en<br /> virtud de la pérdida relativa de hegemonía por parte de<br /> Estados Unidos y la consiguiente dispersión del poder<br /> económico e incapacidad de cualquier otro país para<br /> “coordinar” el funcionamiento global del sistema.<br /> Esta regionalización no ha podido evadir las viejas y tenaces<br /> tendencias contradictorias señaladas por Marx y Lenin, ni al<br /> interior de los bloques regionales y menos aún en las<br /> relaciones entre ellos.<br /> La Unión Europea, siendo el proceso de integración más<br /> avanzado que hoy pueda encontrarse, se encuentra sometida a<br /> fuertes tensiones que han alejado las ambiciosas expectativas<br /> del Tratado de Mastrich. La unión monetaria se disuelve en la<br /> imposibilidad de sortear las fuertes contradicciones entre<br /> Alemania, Gran Bretaña y Francia. El resto de los países ve<br /> con recelo el crecimiento del poderío económico alemán,<br /> incluyendo su mejor aprovechamiento de las nuevas áreas de<br /> beneficio económico abiertas en Rusia, en otras ex-repúblicas<br /> soviéticas y en los países ex-socialistas en Europa del Este.<br /> Suiza permanece fuera de la Unión y en varios países las<br /> fuerzas con expresión electoral un favor de la Unión apenas<br /> aventajan a las fuerzas que se oponen.<br /> Por su parte, las relaciones entre los bloques son una muestra<br /> de que las pugnas de siempre no han desaparecido en un remanso<br /> globalizado, sino que permanecen, crecen y se hacen más<br /> peligrosas después de haber desaparecido el factor de<br /> contención que significó la URSS.<br /> El excedente comercial de Japón con Estados Unidos sigue<br /> siendo la manzana de la discordia. El gobierno norteamericano<br /> pugna por abrir el mercado japonés a las exportaciones<br /> norteamericanas para reducir su déficit, utilizando toda la<br /> gama de violaciones al libre comercio, que al mismo tiempo se<br /> adora como fetiche.<br /> Topes cuantitativos, aranceles, aplicación de la agresiva ley<br /> norteamericana Super 301 e incluso amenazas de manipular la<br /> cotización del dólar para provocar el alza del yen respecto a<br /> la moneda norteamericana y reducir la competitividad japonesa,<br /> conforman una tensa rivalidad que no se reduce a lo económico,<br /> pero que en este terreno tiene su principal manifestación.<br /> Se trata de fijar topes cuantitativos a las importaciones<br /> norteamericanas de bienes o servicios japoneses como<br /> automóviles y sus componentes, licitaciones de obras públicas,<br /> tecnología médica, telecomunicaciones, teléfonos celulares.<br /> Estados Unidos acusa a Japón por la piratería de materia de<br /> propiedad intelectual, por supuesta apropiación de películas,<br /> programas de computación, discos, libros. Por su parte Japón<br /> acusa a Estados Unidos de no cumplir sus compromisos de<br /> reducción de gravámenes a la importación de productos<br /> electrónicos japoneses.<br /> Otra enconada batalla tiene lugar entre Estados Unidos y la<br /> Unión Europea. El gobierno de Estados Unidos acusa a la Unión<br /> europea de aplicar tarifas proteccionistas de su sector<br /> agrícola en productos como granos, lácteos, carne de res,<br /> pollos, huevos. Esto irrita a los intereses norteamericanos<br /> que quieren acceder con sus excedentes agrícolas al<br /> considerable mercado europeo.<br /> Estados Unidos quiere dominar totalmente el mercado<br /> aeronáutico mundial y le molesta el consorcio Airbus, al que<br /> acusa de violar las reglas del libre comercio por recibir<br /> subsidios de los países europeos que lo integran. También<br /> acusan a los europeos de practicar el favoritismo hacia sus<br /> empresas y en represalia, expulsarlos de la licitación de<br /> contratos públicos en Estados Unidos en sectores como energía,<br /> transporte y telecomunicaciones. Han aplicado altos aranceles<br /> a las exportaciones europeas de acero, acusándolas de<br /> practicar el dumping.<br /> Entre la Unión europea y Japón tampoco reina el idilio, aunque<br /> los choques no sean fuertes como los existentes con Estados<br /> Unidos.<br /> Europa presiona a Japón para que éste libere las importaciones<br /> de productos europeos competitivos como servicios financieros,<br /> satélites de comunicaciones y alimentos procesados, mientras<br /> amenaza con aumentar las limitaciones para la entrada de autos<br /> japoneses al mercado europeo.<br /> El intento grotesco de recrear la Enmienda Platt casi un siglo<br /> después, llamado Helms-Burton tiene, además de su objetivo<br /> central enfilado a destruir la Revolución Cubana y su<br /> insoportable ejemplo de resistencia, un ingrediente de interés<br /> imperial herido y desafiado en lo que considera su bloque<br /> regional para movimiento preferente de sus capitales. La<br /> presencia de capitales europeos y aún más humillantes, de sus<br /> asociados en el TLC, Canadá y México es expresión condensada<br /> de la incapacidad norteamericana para ordenar a su manera la<br /> economía globalizada y al mismo tiempo, de sus peligrosas<br /> pretensiones de hacerlo.<br /> Otro foco de contradicciones, probablemente las más explosivas<br /> en términos sociopolíticos está dado porque el avance de la<br /> globalización marcha de la mano con el avance de la pobreza y<br /> la polarización social. Es innegable que los años ochenta y<br /> los de ésta década han sido los de distaciamiento abismal<br /> entre riqueza y pobreza no solo entre países desarrollados y<br /> subdesarrollados, sino en los trozos de Tercer Mundo que<br /> crecen en todas las economías desarrolladas y se alimentan,<br /> entre cosas, de una migración de pobres a la que se pretende<br /> frenar echando gasolina a las llamas, con racismo, xenofobia y<br /> represión.<br /> En 1960 el 20% de la población mundial recibió ingresos 30<br /> veces más elevados que los del 20 % más pobre, En 1990 el 20%<br /> más rico recibía 60 veces más. Esta comparación tiene en<br /> cuenta la distribución entre países desarrollados y<br /> subdesarrollados, pero si se considera la desigual<br /> distribución al interior de los distintos países, entonces el<br /> 20% más rico recibe ingresos por lo menos 150 veces superiores<br /> a los del 20% más pobre.5<br /> Otra forma de expresar esta tragedia es que el 20% más rico<br /> recibe el 82.7% de los ingresos totales del mundo, en tanto<br /> que el 20% más pobre recibe el 1.4% de ellos6<br /> El crecimiento económico mundial no se filtra hacia abajo. Es<br /> la globalización capitalista neoliberal la que se asienta<br /> sobre ese polvorín y se debate en el dilema de no poder<br /> desarrollarse sin alimentar simultáneamente la bomba de alta<br /> explosividad social que conforma un orden mundial no<br /> sustentable, sin futuro.<br /> En América Latina, escenario predilecto de la política<br /> neoliberal de laboratorio, existen unos 84 millones de<br /> indigentes, estadio de pobreza difícil de superar. Esto<br /> significa que caso uno de cada cinco latinoamericanos se<br /> clasifica estadísticamente como indigente después de unos<br /> 5PNUD, Informe sobre Desarrollo Humano 1992, Tercer Mundo Editores, Bogotá, Pág. 18.<br /> 6IBID, Contraportada.<br /> quince años de sostenida aplicación del neoliberalismo para<br /> erradicar la ineficiencia estatal y dejar que el mercado sin<br /> controles y la iniciativa probada traigan el desarrollo.<br /> Tampoco la globalización neoliberal puede mostrar en su favor<br /> estabilidad política después de la desaparición de la URSS y<br /> el llamado socialismo real.<br /> Por el contrario, la fuerte oleada de explosiones étnicas, de<br /> disputas territoriales y fundamentalismos religiosos, de<br /> desaparición y surgimiento de estados en el fragor de guerras<br /> locales como en el caso de Bosnia, en el corazón de Europa, y<br /> en otros varios puntos del planeta, ponen de manifiesto que el<br /> triunfo momentáneo sobre el socialismo no eliminó la<br /> conflictividad inherente al sistema y que ésta sale a flote<br /> desde su núcleo profundo de explotación, exclusión e<br /> inequidad, asumiendo formas nuevas, sorprendentes y también<br /> formas viejas y peligrosas como el renacer del fascismo.<br /> El mundo supuestamente homogeneizado por la globalización,<br /> impregnado por el mensaje mediático del capitalismo como única<br /> realidad posible y recorrido de un extremo a otro por<br /> transnacionales portadoras de similares valores, es no<br /> obstante, más inestable, disgregado y políticamente explosivo<br /> que nunca.<br /> El último foco de contradicciones que serán mencionadas es el<br /> que tiene en su centro la destrucción del medio ambiente.<br /> Señalan algunos que los humanos son la única especie que con<br /> fatal irresponsabilidad va serruchando la rama en que se<br /> apoya. Esto no es otra profecía catastrófista, sino una<br /> realidad tan precisa como una demostración matemática a partir<br /> de la continuación de las actuales tendencias en materia de<br /> depredación ambiental.<br /> Los libros, documentos, películas e incluso Conferencias de<br /> Naciones Unidas con carácter de Cumbres Mundiales como la<br /> efectuada en Río de Janeiro en 1992, que han alertado, hecho<br /> recomendaciones y tomado acuerdos para detener la fatal<br /> carrera hacia la destrucción de las condiciones de vida en el<br /> planeta, son abundantes, de excelente calidad los más y<br /> podrían ser suficientes para explicar la suprema gravedad del<br /> problema y provocar su entendimiento.<br /> Pero, depredación ambiental y globalización capitalista<br /> neoliberal también marchas inexorablemente unidas por razones<br /> que tienen que ver más con las cuentas bancarias que con el<br /> raciocinio. Desde siempre, la ley de la ganancia pasó por<br /> encima de la ecología en la historia del sistema, pero el<br /> capitalismo de la globalización tiene mucha capacidad<br /> destructiva y la posibilidad de destruir el medio ambiente en<br /> cualquier lugar del mundo. universalizando tecnologías o<br /> exportando contaminación.<br /> La protección del medio ambiente, incluida la protección del<br /> trabajador es un elemento del costo que disminuye la ganancia<br /> y contra ese hecho esencial se estrellan las advertencias y<br /> alertas de los científicos.<br /> En el efecto invernadero, en la lluvia ácida y en la<br /> destrucción de la capa de ozono pueden encontrarse causales<br /> básicas que identifican a la industrialización, la<br /> comercialización y el consumo encuadrados en la búsqueda del<br /> máximo beneficio de mercado. En la deforestación y la<br /> desertificación, se encuentra también lo anterior en compañía<br /> de las presiones que la pobreza y el subdesarrollo inducen<br /> sobre el medio por vía de las precarias condiciones de vida de<br /> las poblaciones.<br /> Todo parece demostrar que en tanto el lucro capitalista sea el<br /> árbitro de la creación y aplicación de tecnologías, de la<br /> distribución territorial de la producción, de la implantación<br /> y difusión de estilos de vida consumistas y derrochadores, no<br /> habrá freno al deterioro ecológico y continuarán<br /> globalizándose las vías y modos de destruir al planeta. En<br /> esas condiciones, el crecimiento y la expansión del sistema<br /> serán aceleradores de la crisis económica.<br /> Más allá de la torrencial propaganda que postula las<br /> excelencias de la globalización como la victoriosa apoteosis<br /> del capitalismo, allá no es más que un nuevo peldaño -¿quizás<br /> el último?- en la acumulación del capital; en el que al<br /> sistema le estorba para algunas cosas la intervención del<br /> Estado, y dotado de los poderosos medios de movimiento e<br /> información que le ha entregado la revolución científicotécnica,<br /> ahora privilegia el “libre mercado” y la especulación<br /> financiera a escala global.<br /> Al hacerlo no encuentra el tranquilo sueño de la victoria<br /> global, sino más bien la globalización de la inestabilidad, el<br /> crecimiento de las contradicciones y del malestar social que<br /> emana de la incapacidad del sistema para lograr que miles de<br /> millones de habitantes del planeta alcancen el humano derecho<br /> de vivir como seres humanos.</p> <p>http://www.redem.buap.mx/acrobat/martinez3.pdf </p> Comunicación http://s3.amazonaws.com/lcp/beli/myfiles/lapiz65x65.jpg http://beli.lacoctelera.net/post/2005/07/17/periodismo-y-globalizacion Periodismo y Globalización 2005-07-17T00:07:30+00:00 2007-11-06T06:38:07+00:00 <p><img src="http://www.lacoctelera.com/beli/imagen/images global" width="150" height="94" class="imgcen" /></p> <p>EL PERIODISMO Y LA GLOBALIZACIÓN.</p> <p>Antes de comenzar a ver la globalización y su directa relación con la evolución de las comunicaciones hay que conocer las principales características del concepto capitalismo pues éste fungió un papel muy importante en lo que es la globalización.</p> <p>En definitiva, dicho sistema se distingue por una mayor flexibilidad en la gestión; la descentralización e interconexión de las empresas, tanto interna como en su relación con otras; un aumento de poder considerable del capital frente al trabajo; con el declive concomitante del movimiento sindical; una individualización y diversificación crecientes en las relaciones de trabajo; la incorporación masiva de la mujer al campo laboral retribuido; la intervención del Estado para desregular los mercados de forma selectiva y desmantelar el Estado de bienestar, con intensidad y orientaciones diferentes según la naturaleza de las fuerzas políticas y las instituciones de cada sociedad; la intensificación de la competencia económica global en un contexto de creciente diferenciación geográfica y cultural de los escenarios para la acumulación y gestión del capital. Y es, a consecuencia de todos estos elementos sumados al contexto histórico posterior a la Segunda Guerra Mundial, que se facilita y se hace posible la integración.</p> <p>Después la Guerra Fría, el sistema capitalista impuesto presenció la integración global de los mercados financieros, el ascenso del Pacífico asiático como el nuevo centro industrial global dominante, la unificación de Europa y la incorporación de los segmentos valiosos de las economías de todo el mundo a un sistema interdependiente que funciona como unidad en tiempo real.</p> <p>Castells, define a la economía de la últimas dos década como un dominio informacional y global…”Informacional: …porque depende fundamentalmente de su capacidad para generar, procesar y aplicar con eficacia la información basada en el conocimiento”. Y por parte de lo global como: “la producción, el consumo y la circulación, así como sus competentes (capital mano de obra, materias primas, gestión, información, tecnología, mercados)”.( pág.93, 1997)</p> <p>Sin dejar de mencionar que el pionero en utilizar la palabra Global fue Mc Luhan en su libro “Aldea Global”, en la década de los 60’s; y con una visión sobre lo que iba a provocar la globalización al mundo entero, y otro pero desde una perspectiva con los nuevas tecnologías que nos ofrecen el siglo XXI y donde hace un análisis de los pro y contra de la globalización fue Ulrich Beck con su libro “¿Qué es la Globalización?. Ambos con un análisis de lo que provoca la sobreabundancia de información y el bombardeo mundial de noticias.</p> <p>La Globalización como la define Ulrick Beck, son:<br /> “Los procesos en virtud de los cuales los Estados nacionales soberanos se entremezclan e imbrican mediante actores transnacionales y sus respectivas probabilidades de poder, orientaciones, identidades y entramados varios.” (Beck: 29: 1998).</p> <p>Sin dejar de señalar que hay muchos más autores que se han preocupado por este fenómeno que es la globalización, y que en nuestros últimos tiempos es un concepto que se aplica para todo.</p> <p>Toda persona siente interés por mantenerse informado. Es por esta razón que la información se ha transformado en una necesidad social, que abarca noticias desde ámbitos políticos, guerras, catástrofes aéreas o de la naturaleza y descubrimientos científicos, hasta noticias de cultura y espectáculos. Es en este punto donde los medios de comunicación en general ejercen una función mediadora de la realidad, a través de la interpretación que hacen de ella al compilar, desarrollar y entregar la información relevante del entorno de una sociedad. Además, son agentes que permiten que los hombres se contacten con su entorno.</p> <p>Comunicar algo a alguien no es nuevo para la humanidad, se puede afirmar que el hombre desde siempre ha tenido la necesidad de comunicarse y que en su inicio, seguramente lo hizo de forma oral e incluso utilizando su cuerpo para conseguir su objetivo. A mediados del siglo XV, , la noticias solían difundirse oralmente, por carta o por anuncio público, y no es sino hasta el año de 1609 cuando aparecen publicados los primeros periódicos llamados en norte de Alemania corantos que se publicaban sueltos sobre sucesos en otros países. La palabra noticia se acuñó un siglo más tarde.</p> <p>A través de la prensa, la radio, la televisión el Internet y todos los medios electrónicos con los que contamos para informarnos, podemos convertirnos, a distancia, en testigos de la toma de decisiones que afectarán directa o indirectamente nuestra vida. Las noticias están llenas de líderes y personajes a quienes podemos conceder o quitar nuestra confianza, delegar o no la defensa de nuestros intereses, o simplemente, observar. </p> <p>En la actualidad, gran parte de lo que se conoce, y el grado de familiaridad con estas cosas, es producto de la información que entregan los medios de comunicación. Hoy en día esta construcción de la realidad medial es una actividad profesional, fruto de diferentes organizaciones que se dedican específicamente a interpretar la realidad social y mediar entre los que hacen de productores del “espectáculo mundano” y la gran multitud un aceleramiento de la información mediante un constante intercambio de mensajes, donde lamentablemente su sentido o alcance no siempre es interpretado adecuadamente.</p> <p>Ahora la comunicación, ha llegado a ser un actor netamente activo de este fenómeno, ha debido replantearse, a consecuencia de lo que significa la globalización en cuanto a cambios y evoluciones que ésta genera y produce. La apertura de las fronteras culturales del país, mediante las tecnologías de la información, estableció la diferencia en cuanto a identidad cultural, económica y social, y generó el surgimiento de una nueva sociedad, la llamada Sociedad de Información, donde las nuevas tecnologías posibilitaron el acceso a la comunicación en sus diferentes variantes: internet, teléfonos celulares, televisión por cable y/o satelital y transmisión de imágenes por medio de teléfonos digitales, entre varias otras modalidades.</p> <p>Los medios de comunicación en el siglo XXI se encuentran inmersos en un escenario muy distinto al que prevalecía hace más de dos décadas. Hoy, vemos como cada día existen menos barreras comunicacionales en el mundo, ahora ya se encuentra protagonizando y participando en los cambios que están dando en todos los tiempos y a esto se le puede llamar globalización, pues la comunicación ha sido uno de los actores principales dentro de éste fenómeno ya que se involucra en si mismo, pues todo este avance se debe gracias a la nuevas redes de información y tecnología y con estas dos que van de la mano hacen que nos volvamos una sociedad con un ritmo acelerado.<br /> Actualmente, todos consideramos a la comunicación como bien social necesario para el desarrollo cultural, educativo y económico de la población, y esencial para el adecuado funcionamiento del sistema republicano, representativo, federal y democrático de gobierno. Y, si bien la influencia de los medios de comunicación de masas en lo general es innegable, y en particular la influencia de los periódicos de la opinión pública, ha sido, es y continuará siendo una cuestión que permanente está a la orden del día de foros de discusión, es importante ver como pueden llegar a producir una influencia (global), pues muchas veces los hechos noticiosos propios de cada país, cultura, subcultura de una sociedad se deben de ver obligatoriamente analizados desde una visión global, ya que muchas veces generan una comunicación real y necesaria y esto puede ocasionar un proceso de transformación en las conductas.<br /> Desde que aparecieron, los medios de comunicación han introducido cambios sustanciales en la sociedad y han pasado ocupar un papel central en la vida política, en el nivel de conocimiento o el ocio. Es cada día cuando los ciudadanos tenemos la oportunidad de ser espectadores de los grandes y pequeños acontecimientos de la vida política y general del país. </p> <p>Como se ha ido viendo en este ensayo se puede considerar a las comunicaciones como unos de los actores involucrados de mayor importancia dentro de la globalización; pues con la globalización los medios de comunicación como la prensa te llega a envolver en todos los aspectos desde lo cultural, político, social, entre otros, pues tratan de ver como modifican su comportamiento ante el mundo actual. Ahora con la interdependencia de cada uno de los países a consecuencia del fenómeno de la globalización se acentúa día a día, y progresivamente, provocando que las relaciones entre las diferentes tecnologías, economías, culturas y sociedades de cada país, se vuelvan interdependientes, retroalimentativas y complementarias, configurándose cada una de ellas de una manera tal, que se hará más difícil delimitar los campos de acción. Debido a esto último es que hablamos de una globalización progresiva.</p> <p>Con esta nueva estructura global en la que estamos inmersos nos conlleva a que los comunicadores principalmente debemos ampliar nuestras perspectivas con respecto al ejercicio del periodismo, pues ahora no sólo basta con informar respondiendo preguntas como; ¿Quién?, ¿Qué?, ¿Cómo?, ¿Cuándo?, ¿Dónde?, y ¿Por qué?. Más bien, es indispensable tener la capacidad de reaccionar oportuna y verazmente frente a los múltiples sucesos que ocurren en el mundo y que impactan por sus consecuencias, velocidad y urgencia del día a día.</p> <p>Y ante todo estos asuntos que conciernes a los medios de comunicación en específico a la prensa con la globalización no hay que olvidar la ética ante cualquier situación o suceso, pues la prensa en específico cuenta con un código de ética. Está claro que el contexto social, económico y cultural es un factor ineludible a la hora de la selección de las noticias y su modo de interpretarlas y cualquier tipo de visión fuera de éste resulta completamente utópico. La misma profesión del periodismo, pragmática y materialista, no acoge con agrado la tarea de definir la ética de la profesión, algo que puede perderse fácilmente por derroteros abstractos. </p> <p>Con esto se pretende dejar claro desde un principio que la búsqueda de una ética para el periodismo no es tarea fácil y que la mayorías de los autores discrepan en su modo de enfoca el asunto. La ética de la comunicación debe establecer un espacio donde se pueda reflexionar y analizar los grandes conflictos morales:</p> <p>• Los límites de la libertad de expresión<br /> • La búsqueda obsesiva de la audiencia<br /> • La contribución de los medios a una ética cívica; etc.<br /> Durante los últimos años la sociedad ha tomado conciencia cada vez más clara del peligro que representa una oferta de los medios de comunicación que no se sujete a criterios morales, incluso desde dentro de la profesión informativo. Muestra de esta alarma creciente es la constitución de comisiones éticas en numerosas empresas y la redacción de códigos deontológicos por parte de los profesionales. </p> <p>En la actualidad son numerosas las conferencias e investigaciones acerca de la credibilidad de los medios noticiosos, un aspecto de la sociedad moderna y cuya credibilidad se encuentra en entredicho. Los mismos profesionales del periodismo no cesan de escribir artículos, libros sobre la ética de la profesión, con lo que colaboran a informar abiertamente sobre el deprimente estado de su imagen pública.</p> <p>Esta circunstancia puede relacionarse con una conciencia cada vez mayor del público del poder de los medios noticiosos. En este mundo del siglo XXI, con sus nuevas tecnologías y la extraña economía global la moral se encuentra suspendida de una cuerda bastante floja. La iglesia, la familia y el matrimonio han perdido su arraigo en los corazones de la gente y las espantosas realidades de las que nos informan ineludiblemente la televisión, la radio o la prensa escrita. En permanente conflicto con la obligación de retransmitir la verdad, la ética en los medios de comunicación debe también de ser abordada por los receptores de la información pues nada obliga al ciudadano a mostrar férrea credibilidad, y mucho menos atención, a todo cuanto se le ofrece en los medios, habiendo todavía un mínimo de libertad en gustos y preocupaciones (alejándose así de una aceptación total del concepto de la “agenda setting”).<br /> Aunque es un tema muy difícil de abordar porque como anteriormente se ha dicho ya que existen diferente puntos de vista, era importante mencionarla con lo que respecta a la ética y el periodismo. El periodista de hoy debe ser capaz de analizar, sintetizar, juzgar, seleccionar y enriquecer, para que la información llegue al lector interpretada sin dogmatismos. No es objeto del periodismo expresar verdades absolutas, sino contingentes y listas siempre a la revisión y crítica; es decir, verdades que sucedieron, pero que pudieron no suceder o suceder de otra manera. Eugene Goodiwin ha dicho que “La verdad informativa no existe, ni siquiera existen hechos noticiables; existen observadores periodistas; si hay un observador hay un hecho y hay una noticia. </p> <p>Este protagonismo conlleva a la independencia, la libertad y la tendencia a la objetividad, condiciones que serán cada vez más exigidas por el público, pero la interpretación y orientación de las noticias siempre serán un derecho fundamental del periodista, él debe de ser el profesional que domina la técnica para saber disponer una publicación y ponerla a punto para la edición; que sabe utilizar cualquier tipo de documentación para reelaborar o rescribir, para crear a partir de ella o criticarla, comentarla, opinar sobre ella y orientar sobre su contenido, poniendo cada día a prueba su vocación a la actualidad y, en la medida en que interviene en la elaboración, sistematización y difusión de corrientes ideológicas, hay que reconocer su función de líder de opinión”. (Goodwin: 273:1994).</p> <p>Como conclusión de este ensayo, podemos ver nunca se había tenido tanta facilidad para poder obtener la información como hasta ahora se nos ha podido mostrar, de una forma rápida y directa, llevando esto a que seamos una nueva sociedad de querer estar mayormente informados, y esto llevó a la par a que nos familiaricemos con un mayor entusiasmo a las nuevas tecnologías que se nos presentan día con día. Por lo tanto, el cambio socio cultural que ha sufrido la información, y la sociedad en general bajo el mandato de la globalización, plantea un desafío a los futuros periodistas, quienes desde ahora deben reflexionar y analizar si se encuentran preparados para el reto que significa informar en un mundo globalizado.</p>